Tipos de suerte

Después de hablar de la necesidad de control y previsión, y escuchar un podcast de Kaizen sobre el tema de la suerte y azar (sino lo seguís, os recomendamos que lo hagáis), nos ha parecido interesante relacionar ambos temas.

La suerte puede ser definida como el resultado positivo o negativo de un suceso poco probable.

La pregunta es: ¿Hasta qué punto podemos controlar nuestra suerte o nuestro destino?

Siendo objetivos, sabemos que no podemos controlar nuestra suerte, pero si podemos generar oportunidades para que aparezca. Podemos trasformar la suerte en probabilidad.

En el podcast que hemos mencionado, Jaime Rodriguez de Santiago comenta que reflexionar sobre la suerte es incómodo porque cuestiona el significado de lo que hacemos y el impacto que tenemos en nuestra vida.

La idea que últimamente se ha puesto tan de moda en redes sociales de que “Si quieres puedes”, de que “si te esfuerzas lo suficiente conseguirás lo que quieras” va en contra del concepto de la suerte.

Esa forma de pensar en algunos casos puede ayudar a empezar a movernos o a motivarnos pero otras veces puede tener peores consecuencias al creernos responsables de los resultados.
Si tenemos éxito sobrevaloramos nuestro impacto y negamos la suerte y si a alguien le van mal las cosas pensamos que ha sido su culpa (el sesgo de correspondencia).

Las personas con locus de control interno pueden tener la necesidad y la creencia de que todo está bajo su control y cuándo algo no sale como esperaban la frustración es enorme.

No podemos controlar los resultados, pero si lo que hacemos y cómo lo hacemos. Podemos controlar el proceso, aunque no el resultado.

Cuatro tipos diferentes de suerte

James Austin es un neurólogo y filosofo americano que escribió en 1978 el libro ‘Chase, Chance and Creativity‘, en el que hablaba de que existen cuatro tipos diferentes de suerte.

1- La suerte ciega

Este es el tipo de suerte que es completamente accidental. Se llama suerte ciega porque aparece en nuestra vida de una manera que nunca vemos venir, sin ningún tipo de esfuerzo por nuestra parte.

Sería el resultado de hechos aleatorios de los cuales no tenemos el control ni influencia.

Por ejemplo: La lotería.
Sí que es verdad que para que te toque hay que comprar un boleto, pero llegados a ese punto no hay más que podamos hacer.

El lugar que nos ha tocado nacer.

Encontrarnos una cartera con dinero en el suelo.

Hay gente que puede atribuir este tipo de suerte a la fe o algún poder sobrenatural, pero desde el punto de vista científico podríamos definirla como una serie de casualidades donde no tenemos ningún control.

2-La suerte entrópica o activa

Esta es básicamente la idea de que cuanto más haces, más oportunidades generas y más probable es que la suerte te sonría.

Por otro lado, esta forma de pensar puede resultar un poco caótica, ya que no es lo mismo hacer mucho que hacerlo bien. Hay que tener en cuenta que cuando haces mucho también aumentas la posibilidad de equivocarte. Pero está claro que si no te mueves no vas a conseguir nada.

En este sentido, es importante buscar el potencial positivo, que los riesgos que asumimos siempre sean menores que el beneficio que podemos obtener. Si jugamos a la ruleta rusa, aunque podamos ganar millones de euros, el riesgo que corremos es perderlo todo, así que sería muy asimétrico.

Por ejemplo: El que compra 10 cartones del bingo, tendrá más posibilidades de ganar un premio que el que compra uno.

Jaime expone el ejemplo del creador de “destinia”, la página web de hoteles, Amida Goueli.  Por lo visto, Goueli fue creando una página web al día hasta conseguir el éxito con una de ellas.

Se trata en definitiva de hacer algo, de tener iniciáticas pero midiendo los riesgos y beneficios.

3- La suerte descubierta

Es esa suerte que se presenta a mucha gente pero solo tú eres capaz de identificarla porque tu perspectiva es diferente a la del resto. Para ello es necesaria la experiencia y el pensamiento crítico.

Hay personas con capacidad de “descubrir la suerte” cuando se les presenta una oportunidad. Tiene una visión más global de las cosas, una perspectiva que se va creando con conocimiento, experiencias y habilidades.

Está claro que no hay cursos para crear ese instinto, pero cuanto más te formas, más investigas y más te apasiona un tema, más fácil es llegar a obtenerlo

Es la etapa donde comienzas tú a descubrir la suerte.

4-La suerte construida

Esa que viene a ti por ser quien eres. Tiene que ver con la reputación. Las que disfrutan los que hacen cosas diferentes. Es el tipo de suerte que se construye. Viene precedido de dedicación y esfuerzo.

Si lo que haces es muy diferencial lo que antes era azar ahora será una constante porque siempre habrá alguien que te necesite para aprovecharla.

5 ideas relacionadas con la suerte

Por último, el podcast nos habla también de 5 ideas relacionadas con la suerte descritas en el libro ‘HOW to get lucky , Max Gunther‘.

  1. Reconoce el papel de la suerte. Los perdedores tienden a culpar a la suerte y los ganadores a su propia capacidad. Identificar cuándo estamos teniendo suerte nos hace valorarla y saber que en algún momento se acabará.
  2. No tientes de la suerte. Ser consciente de las rachas de suerte es fundamental. Solemos recordar más los días que las cosas nos fueron bien que los que nos fueron mal, y eso no produce un sesgo que hará que la próxima vez que vayamos a un casino, nos acordemos solo de cuándo ganamos dinero y no de cuándo perdimos.
  3. Sesgo de coste hundido. Saber asumir nuestras pérdidas y saber cuándo parar. Es importante ponernos un límite en lo que a perder se refiere, tanto en sentido económico, sentimental.. y dejar de invertir más tiempo , dinero o energía.
  4. Fijarnos en el entorno. Para favorecer que surjan oportunidades el entorno es fundamental. Rodearnos de gente activa, con ideas y hacerles saber qué estamos interesados en lo que hacen es importante para que nos tengan en cuenta.
  5. Cuidado con lo que arriesgas. Si no arriesgas no ganas,  pero tampoco es cuestión de arriesgar todo.

Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan – “Voltaire”

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