La felicidad y nuestros sesgos

En un podcast reciente de Jaime Rodriguez de Santiago (os lo recomendamos) hablaba sobre la felicidad.

Daniel Kanheman (uno de los psicólogos más influyentes actualmente) revela que no existe un concepto de felicidad único.

Divide el concepto de felicidad en dos

Bienestar emocional

Experimentar emociones positivas, como nos sentimos en el presente. Es instantáneo pero fugaz. Tiene más que ver con la socialización.

Satisfacción con la vida

Como nos sentimos respecto cómo ha sido nuestra vida hasta este momento. Tiene que ver con el éxito, o que conseguimos, nuestras metas.

La felicidad no es un estado constante, la podemos vivenciar pero es fugaz, y tenemos que buscarla continuamente.

Esta búsqueda depende mucho de muestra forma de ser y la situación, el contexto.

Hay varios sesgos, elementos cognitivos, que nos dificultan el camino.

Adaptación hedónica

Se trata de la tendencia que tenemos a acostumbrarnos a las cosas, tanto positivas cómo negativas. Por ejemplo, si nos aumentan el sueldo los primeros meses estaremos más felices porque podemos hacer más cosas pero luego iremos adaptando nuestro gasto y acabaremos con la misma sensación que antes del aumento de sueldo. O si rompemos con nuestra pareja, inicialmente pensaremos que es el fin del mundo pero luego nos iremos acostumbrando y acabaremos siendo igual de felices que con ella.

El sesgo de impacto

Este sesgo es el error que comete nuestra mente cuando piensa en situaciones que pueden ocurrir en el futuro. Normalmente tendemos a suponer que las situaciones negativas serán mucho peores de lo que en realidad son. O que las positivas serán mejores de lo que efectivamente terminan siendo.

Tendemos a pensar que los que son más guapos, más ricos, con puestos más importantes, son más felices. Esto hace que nos planteemos conseguir objetivos difíciles lo cual nos puede hacer sentir frustrados. Hay una máxima budista que dice que todo deseo es una infelicidad que elegimos, que por cada cosa que deseamos hacemos un contrato con nosotros mismo hasta que lo conseguimos. Esto nos enseña que mucha veces hay que conformarse con lo suficiente. El problema es saber dónde esta ese suficiente

Esto está relacionado con la tendencia a la comparación que todos hacemos en nuestra vida. En varios estudios se ha visto como las personas prefieren tener sueldos más bajos pero ser de los que más cobran, frente a cobrar más pero ser de los peor pagados. Es decir, nos gusta sobresalir por arriba, cueste lo que cueste.

El optimismo comparativo

La tendencia de las personas a percibir que tienen más probabilidades que la media a que les sucedan cosas positivas y menos probabilidades de experimentar eventos negativos (Weinstein, 1980). Las personas que tienden a este sesgo son más proclives a realizar conductas más arriesgadas.

Sesgo de atribución

Cuando se realiza una tarea con resultado positivo, las personas con este sesgo tienden a atribuir el resultado a causas personales, pero cuando las cosas salen mal la culpa es de los demás.

Como vemos, el tema de la felicidad es cuanto menos complicado, ya que no es tan fácil ser feliz.

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