SOS, vivo con un adolescente

La adolescencia es una etapa de transición, que no deja indiferente a nadie, ni al que está viviéndolo en primera persona ni a los que están alrededor. Culturalmente también tiene su implicación, ya que en la adolescencia se comienza a tener algunos derechos y responsabilidades pero no todas las de un adulto.

En esta entrada hablaremos de varias características que definen la adolescencia.

Evolución y cerebro

Para comenzar, debemos saber que evolutivamente, la última región cerebral en alcanzar la madurez es el lóbulo frontal.  Este lóbulo no se conecta con el resto de las estructuras de manera plena hasta alcanzar la mitad de la veintena.

La madurez en el tema cerebral podría ser sinónimo de selección. En la parte final del desarrollo fetal se generan más neuronas de las que luego tenemos como adultos. En el proceso de maduración se realiza una poda neuronal, las neuronas compiten para quedar las que sean más útiles y el resto mueren por apoptosis (muerte celular programada).

Algo parecido pasa en el adolescente. Existe más materia gris, neuronas y sinapsis que en el adulto y en los siguientes 10 años toda esta materia se va reduciendo para construir un cerebro más eficiente.

Por ejemplo, los adolescentes no son tan hábiles en captar la ironía ni en descodificar el lenguaje no verbal.
En adultos mirar una expresión facial de afecto activa la amigdala y luego la parte ventromedial de la corteza prefrontal (la que se encargaba de las emociones).
En los adolescentes la activación es casi exclusiva de la amigdala, es decir, la respuesta es más emocional con menos procesamiento cognitivo.

El cerebro del adolescente está en continua poda y mielinización de las neuronas para poder crear más conectividad.

Esta falta de activación del lóbulo frontal tiene consecuencias a la hora de tomar decisiones, ya que hace que se evalúen menos los riesgos que existen. Lo curioso es que los adolescentes no son capaces de reevaluar lo que piensan con nueva información.

Ejemplo: Si preguntamos a un adolescente que probabilidades tiene de tener un accidente de coche si conduce borracho nos dirá que una entre un millón. Si le decimos que el riesgo es aproximadamente del 50% y le volvemos a hacer la pregunta, pensará que él sigue teniendo una entre un millón.

A la escasa evaluación del riesgo se le une una mayor búsqueda de nuevas experiencias. El ansia por aprender y vivir cosas nuevas no es característica de nuestra especie, se ha visto en roedores, primates…

Aquí entra en juego el sistema de recompensa de la dopamina.

Dopamina

Durante la adolescencia la dopamina se libera de manera más anticipada y más extremista.

En un gran estudio realizado por A. Galvan en 2006 se observó que los adolescentes experimentaban mayor euforia que los adultos cuando las recompensas eran mayores de lo esperado  y que cuando recibían una recompensa menor de la esperada les producía aversión, es decir , las respuestas se polarizaban más.

Socialización

Otro de los puntos importantes en la adolescencia es la importancia de la socialización.

En la adolescencia existe una necesidad enorme de pertenencia. Esto hace que los adolescentes sean más vulnerables a lo que los  pienses sobre ellos y al contagio emocional.

Lo habitual es que cuando se está en grupo, se incrementen las probabilidades de realizar acciones menos buenas, es decir, en un grupo de amigos es más probable que uno que no bebe alcohol acabe bebiendo que uno que bebe deje de hacerlo.

Los estudios de neuroimagen muestras una sensibilidad enorme de los adolescentes a sus amigos. Si preguntamos a un adulto qué cree que piensan sus amigos sobre él y luego qué es lo que él piensa sobre él mismo, se observa en los estudios de imagen dos redes neuronales diferentes. Pero en los adolescentes se activa la misma red.

Reflexión

Nos ha parecido curiosa la reflexión que hace Robert Sapolsky en su libro “Compórtate” sobre la adolescencia. 

En el libro explica como el cerebro está influenciado por los genes pero en las zonas que van madurando a lo largo de nuestra vida, los genes tiene menos influencia, y la experiencias y el ambiente van ganando terreno. El lóbulo frontal, siendo el último en madurar es la región del cerebro que menos se ve influenciado por los genes.

Sapolsky cree  que el programa genético del desarrollo del cerebro humano ha querido liberar al lóbulo frontal de la influencia de los genes para poder alcanzar mayor diversidad como especie.  

Últimas entradas

El nudo Gordiano

Érase una vez un rey, que vivía en la ciudad de Gordión, península de Anatolia, en la actual Turquía, que murió sin descendencia....

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? Quién sabe

Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado porque tenía un caballo con el que podía...

Hazte las preguntas correctas

Cuando dejamos de preguntarnos cosas, nos estancamos, pues para actuar correctamente necesitamos haber respondido a las preguntas correctas.

Sistemas de memoria

Como vimos en esta entrada sobre la amnesia y el cerebro, tras realizar varios estudio con pacientes amnésicos, Brenda Milner comprobó que...

Sabías esto...