Enfrentarnos a la adversidad

Cuando algo malo nos ocurre, normalmente hacemos una valoración rápida del suceso.

Richard S. Lazarus, psicólogo, profesor e investigador estadounidense, investigo la relación entre el estrés y nuestra forma de hacerle frente. Su teoría tiene en cuenta como interactúa una persona ante un ambiente y una situación concreta, pero también tiene en cuenta sus evaluaciones y su manera de pensar.

Según Lazarus, existen tres tipos de evaluación:

1- Evaluación primaria: ¿Es esta situación amenazante para mí?

Se trata de un juicio sobre lo que significa la situación, si es estresante, si la controlo, si es irrelevante.

2- Evaluación secundaria : ¿Tengo recursos para hacerle frente?

En esta segunda parte se buscan estrategias para resolver la situación. La persona se hace cargo de si es o no es capaz de afrontar el problema. La utilización de una estrategia u otra dependerá de la evaluación de la persona, de los recursos de que dispone y si la situación está bajo su control o no.

Tras la evaluación nos encontramos ante dos estrategias.

 Estrategias orientadas al problema: La persona intentará manejar la situación de estrés actuando sobre el ambiente. Para ello es necesaria que la situación se pueda cambiar.

Estrategias orientadas a la emoción: Aquí el trabajo es personal, cambiando el cómo percibimos las cosas, la interpretación que hacemos. La persona se enfoca en sus emociones negativas y trata de cambiar el modo en que se interpreta. Esta estrategia es más eficaz en situaciones que son difíciles de cambiar.

3- Evaluación terciaria o reevaluación ¿Qué debo hacer?

Se trata de observar las dos evaluaciones anteriores y realizar las correcciones necesarias para encontrarnos mejor.

Se trata de una evaluación muy clara y de gran precisión, pero también es cierto que tenemos que tener en cuenta el factor personalidad, ya que cada persona es diferente y la manera de afrontar las cosas difiere mucho. Hay personas que se crecen frente a la adversidad y otras se hunden ante pequeños problemas

Hay ciertos factores que podían predecir como nos enfrentamos a la adversidad

El sentirnos competentes: Si nos creemos capaces de llevar a cabo las acciones necesarias para enfrentarnos a un problema, nuestra motivación aumenta. Hay ocasiones que pueden llevarnos a la desesperanza al pensar que no hay ninguna salida, cayendo en la denominada “indefensión aprendida

-La sensación de tener el control sobre el problema: Ya hemos hablado mucho sobre la dicotomía de control. Si algo no está en nuestra mano, el intentar cambiarlo puede ser frustrante, por lo que es importante valorar el grado de control que tenemos sobre la situación cuanto antes

El pronóstico de la adversidad: En este punto es importante realizar una vista de pájaro, ya que hay problemas que de cerca parecen muy grandes, pero si nos distanciamos un poco vemos que al final no eran para tanto.

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