Indefensión aprendida

¿Qué es?

La indefensión aprendida es lo que sentimos cuando los acontecimientos no responden a lo que nosotros hacemos.

Es la condición de un ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, con la sensación de no tener el control de lo que sucede alrededor a pesar de que existe la posibilidad de cambiar la situación adversa.

¿De dónde nace el concepto?

El concepto nace de un experimento realizado en 1967 por Martin Seligman en la universidad de Pensilvania.

El experimento consistía inicialmente en el refuerzo positivo y negativo, es decir, experimentó con perros metidos en una jaula, a los que les daba un premio cuando hacían las cosas bien y una descarga eléctrica cuando lo hacían mal.

Posteriormente comenzó a dar descargas de manera aleatoria, de manera que los perros recibían descargas cuando hacían las cosas mal pero también cuando hacían las cosas de manera adecuada.

Así los perros sintieron que su conducta no se relacionaba con lo que les iba a ocurrir. A los dos días entraron en depresión y se acurrucaron en una esquina de la jaula, sin querer salir aunque la abrieran.

La pérdida de control acarrea sentimientos de desesperación y abandono, dejas de lado la responsabilidad, te acobardas y dejas de luchar. Partes de la creencia limitante de que hagas lo que hagas nada va a cambiar, aunque en realidad sí que sigues teniendo la capacidad de cambiar las cosas.

En la vida diaria nos podemos encontrar con muchos ejemplos de indefensión aprendida. Por ejemplo, se ha visto que en un mismo examen, las notas difieren mucho entre los que tenían las preguntas más difíciles al principio y los que las tenían al final. El primer grupo se daban por vencidos muy pronto y no respondían bien al resto de preguntas.
También se da en gente maltratada tanto en el ámbito familiar como laboral.

El problema principal es cuándo la sensación de falta de control pasa de ser algo puntual a ser algo generalizado, como el perro que no quería salir de la jaula porque pensaba que fuera le pasaría lo mismo.

Cómo reconocerla

Hay un déficit motivacional

Tienes la sensación de que hagas lo que hagas no vas a conseguir el resultado deseado

Baja autoestima

Falta de ganas de luchar

Apatía

Cómo podemos vencerla

Hay que encontrar zonas en las que sí tenemos control en nuestra vida, cosas que podamos hacer y que veamos resultados en corto plazo.

Si volvemos a tener las riendas aunque sea de algo pequeño, la sensación la podemos globalizar. Es el poder de las pequeñas cosas.

Lo importante es llevar a la persona que está sufriendo indefensión aprendida a la ACCION. Una vez que empieza a hacer pequeñas tareas y ve que el resultado está bajo su control, tendría que ir aumentando la dificultad o complejidad.

Es importante SER CONSCIENTES DE NUESTROS LOGROS. Una forma de hacerlo sería ESCRIBIRLO para tener más visibles nuestros avances.

Es de ayuda que alguna persona externa, pero cercana a tí te recuerde las cosas buenas que has sido capaz de conseguir en tu vida, cosas básicas del día a día que normalmente no les damos la importancia que tienen (mantener nuestro trabajo, cuidar a nuestros hijos, mantener nuestra casa, cuidar nuestra salud…).

La forma en cómo nos hablamos a nosotros mismo es de suma importancia para poder evitar o vencer la indefensión aprendida. Quiérete cuando te hables, háblate bien.

Conclusión

Recuérdate que aunque falles en algún área de tu vida, controlas muchísimas más de las que piensas.

Nunca falla todo. Céntrate en lo que está funcionando en tu vida.

Apunta tus logros.

Y como afirmó el gran Epicteto: «concédeme la serenidad para aceptar aquello que no puedo cambiar, el coraje para cambiar lo que sí puedo y la sabiduría para establecer la diferencia».

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