Tsundoku, bibliomanía y la Antibiblioteca

Tsundoku y la Bibliomanía

Tsunduku es una palabra japonesa que indica el acto de dejar un libro sin leer después de comprarlo, por lo general amontonado junto a otros libros no leídos.

La palabra viene de los términos de la jerga popular japonesa tsunde-oku, que quiere decir apilar cosas para luego y marcharse, y dokusho, que significa leer libros.

Es el arte de acumular más libros de los que eres capaz de leer.

En español podría ser equivalente a la palabra bibliomania.

«Bibliomanía» o «La locura del libro: un romance bibliográfico» fue el título de una novela del siglo XIX del inglés Thomas Frognall Dibdin que exploraba esa «neurosis» que él mismo sufría.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la bibliomanía es una «propensión exagerada a acumular libros».

Si bien las dos palabras tienen significados similares, hay una diferencia clave: bibliomanía describe una intención de coleccionar libros, mientras que tsundoku describe la intención de leer libros; la eventual creación de una colección es accidental.

Antibiblioteca

El otro día en el podcast de Radio Fitness Revolucionario escuché a Marcos Vazquez hablar sobre este concepto.

Los libros que compra y los que le regalan superan con creces los que puede leer, cuando se agobia con todos los libros pendientes por leer piensa en este concepto popularizado por Nassim Taleb.

La antibiblioteca se refiere a nuestra colección de libros no leídos y que quizás nunca leamos. Según Taleb visualizar todos los libros que nos quedan por leer nos recuerda que nos quedan muchas cosas por aprender.

Tener una gran antibiblioteca nos hace más humildes intelectualmente y menos categóricos en nuestras afirmaciones.

Muchos de nuestros problemas vienen de sobrevalorar lo que sabemos y subestimar lo que desconocemos.

Antibiblioteca es el antídoto contra el exceso de confianza causado por un poco de conocimiento. Esto nos recuerda al efecto Dunning Kruger (Sesgo cognitivo)

Gracias a esta idea Marcos ya no se siente mal a la hora de acumular libros que quizás nunca llegue a leer.

Conclusión

Dos situaciones, muy relacionadas entre sí, hacen sentir mal a algunas personas. Una: comprar libros y luego no leerlos. La otra: comprar libros cuando se tienen en casa libros sin leer. Esta última suele ser, claro, consecuencia de la primera.

No creo que nos ayude sentirnos mal por acumular libros que no vamos a leer.
No siempre el momento de leer un libro es justo después de que llegue a nuestras manos.

Casi todos los productos que compramos están fabricados de modo tal que, después de un determinado plazo, dejen de servir (obsolescencia programada). Y para los que no dejan de servir se inventó la solución perfecta: la moda. Artículos, ropa, móviles, ordenadores, …

Pero los libros son de los pocos productos que normalmente se escapan de esa norma.

Por otro lado hoy en twitter he visto un tweet de Ubaldo Hervás que hablaba de 4 bucles de los que debes huir, y me ha recordado un poco a este tema. El bucle podría ser, comprar libro, comprar libro, … y nunca leerlo.

Creo que no esta mal que se nos queden algunos libros sin leer siempre y cuando estemos en la acción de leer, que leamos (cualquier libro).

Este es el enlace a los bucles.

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