Saber escuchar

Zenón de Citio acertó al decir que “tenemos dos orejas y una boca para oír más y hablar menos”,

Epicteto valoró la escucha como un arte:  “Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.”

Marco Aurelio también aconsejaba pararse a escuchar antes de juzgar: “Acostúmbrate a prestar atención a lo que dice otra persona y, en la medida de lo posible, procura entrar en su mente. Por lo general, primero hay que aprender muchas cosas antes de poder juzgar la acción de otro con conocimiento”.

Escuchar parece fácil, pero no lo es. Damos por hecho que sabemos escuchar pero en realidad, en vez de escuchar a los demás, lo que hacemos es escucharnos a nosotros mismos.

Mucha gente se apunta a cursos de “como hablar en público” pero apenas nos enfocamos en “como escuchar a los demás”.

¡Qué difícil nos resulta escuchar a otra persona sin inmediatamente dar nuestra opinión o decir lo que haríamos en su lugar!

Escuchar de forma activa nos ayuda a valorar diferentes puntos de vista, a pararnos a pensar antes de actuar. Pero ya sabemos que no es lo mismo oír que escuchar.

Escucha selectiva

Edward Chang, profesor de neurocirugía de la Universidad de California, publicó una investigación en la revista Nature sobre la escucha selectiva. Nuestro cerebro hace una selección de las cosas que quiere oír y otras que no.

Chang realizó estudios en pacientes con epilepsia severa que iban a ser sometidos a una cirugía cerebral. Por medio de 256 electrodos pudieron ver la activación de varias partes del cerebro. Les pidieron que prestaran atención a unas frases determinadas mientras que tenían que ignorar otras.

Esto les permitió descubrir que las neuronas de la corteza auditiva solo se activaban cuando sonaban las frases que debían escuchar, mientras que el cerebro ignoraba al resto, aunque hubiera sonido alrededor.

Cuando nos habla nuestra pareja, a pesar de estar al lado, si lo que estamos haciendo es más importante, las neuronas auditivas no se activaran, y por lo tanto no podremos escuchar.

A veces si estamos concentrados podemos ignorar un fuerte ruido de fondo pero a la noche el tic tac del reloj nos impide dormir.

Nuestro sentido de la audición depende de la atención y para ello tenemos que enfocarnos.

Escucha dicótica & Cocktail party

En los años cincuenta del siglo pasado Colin Cherry (1953) realizó los primeros experimentos sobre escucha dicótica. Pidió a los sujetos del experimento que ignorasen los mensajes que se daban por un oído y atendieran al otro. Los primeros resultados parecían demostrar que la información del canal no atendido no se procesaba, pero posteriormente se descubrió que sí, ya que hay información especifica que nos hace enfocar nuestra atención casi sin querer,  por ejemplo , que alguien diga nuestro nombre.

A este efecto, Cherry lo llamo “cocktail party” ya que es lo que ocurre cuando estamos en una fiesta manteniendo una conversación pero de repente algo nos hace focalizar nuestra atención en otra conversación del otro lado de la mesa, y dejamos de atender a la persona que tenemos más cerca.

Además de enfocar nuestra atención en lo que nos están contando, debemos conseguir escuchar sin sentir la necesidad juzgar criticar o querer aconsejar a los demás.

¿Qué podemos hacer?

1-Escucha para aprender

“Para saber hablar es preciso saber escuchar”. Plutarco

Hazle saber a tu interlocutor que te importa lo que te está contando. Intenta que se sienta comprendido y que, aunque puede que no compartas su opinión, te interesa lo que dice.

2- Date tiempo para reflexionar

Si aprendes a escuchar sin tener que responder al momento, nos damos tiempo para mantener la calma, y poder responder de una manera más racional una vez que nuestra emoción inicial se haya calmado.

3-Hacer ejercicios de escucha de la naturaleza y el momento.

Párate e intenta identificar los sonidos a tu alrededor. Es una buenísima manera de conectar con el momento presente y dejar el bucle mental a un lado.

Lenguaje no verbal

Respecto a la técnica más enfocada al lenguaje no verbal, Judy James, en su libro “la biblia del lenguaje no verbal” nos da estas pautas:

  • Para mostrar interés, adelanta un poco lla cabeza y frunce el ceño ligeramente. Posteriormente, lo que hay que hacer es el “reflejo facial” que consiste en copiar sutilmente las expresiones faciales del orador.
  • Ten cuidado con las expresiones que puedan resultar disonantes con el mensaje, por ejemplo hablar de lago triste con una sonrisa
  • Contacto visual: Úsalo al cien por cien mientras estas escuchando pero no olvides asentir con la cabeza. De vez en cuando desvía la mirada durante breves periodos de tiempo. El mantener el contacto visual de manera prolongada puede ser intimidante.
  • Los movimientos oculares tiene gran importancia. La dirección de la mirada tiende a indicar donde nos gustaría estar, asI que si miramos la puerta mientras alguien nos habla, puede darle a entender que nos queremos ir.
  • Un parpadeo muy prolongado (bloqueo visual) demuestra un deseo de que el interlocutor se calle.
  • Existen las miradas matadoras, o poner los ojos como platos cuando algo nos sorprende.
  • El parpadeo acelerado es señal de impaciencia o de irritación.
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