Cara a cara

Se dice que la cara es el espejo del alma. Nuestro rostro aporta muchísima información en el lenguaje no verbal ya que somos la especie animal con más músculos faciales y se combinan de manera perfecta para generar infinidad de mensajes emocionales.

Una de las características de las emociones primarias (alegría, tristeza, asco, miedo, ira y sorpresa)  es que tienen un correlato facial específico. La forma de expresar estas emociones a nivel facial es característico.

Según Judi James, nuestra cara tiene tres modos básicos de expresar emociones:

  1. Modo de trabajo: Es el modo “ para salir”, el que utilizamos para saludar, cuando estamos en sociedad
  2. Modo enmascaramiento: Lo utilizamos cuando queremos ocultar emociones negativas. Intentamos sustituirlas por expresiones más educadas (por ejemplo, cuando nos enfadamos con nuestro jefe o nos aburrimos en una reunión de trabajo)
  3. Modo salvapantallas: Sería el modo más natural, con el que nos levantamos a la mañana. Conforme crecemos, los músculos faciales adquieren cierta memoria que tienden a distorsionar este “lienzo en blanco” y adquiere nuestro rostro más característico y personal.

Nuestro rostro social

Nuestro rostro adquiere diferentes formas de manera inconsciente cuando estamos con gente. Si trabajamos cara al público pasa lo mismo. De hecho, es algo que nuestros ancestros hacían para sobrevivir ya que poner mala cara y gruñir a ciertos animales podía llevarles de la muerte.

En las primeras fases de enamoramiento la cara adquiere unas características que dulcifican los rasgos para que la otra persona nos vea más atractivos. La sonrisa suele ser más cursi, cuando miramos a la otra persona lo hacemos de manera atenta, bajando el mentón, con una sonrisa amplia y apasionada. Podemos de forma inconsciente morder el labio inferior. Al prestar atención solemos bajar mirada tímidamente hacia abajo, cerrando muy ligeramente los párpados y frunciendo el ceño de manera muy muy sutil.

Una vez superada la fase de enamoramiento y atracción, el rostro suele recuperar su expresión natural. La confianza y seguridad nos hace volver a nuestra “cara más natural”, aunque no sea la opción más atractiva.

Según la autora del libro “la biblia del lenguaje corporal», el hecho de que muchas personas trabajen todo el día empleando el rostro más social, con esa “mirada de amor”, podría ser la causa de la cantidad de infidelidades en el trabajo.

¿Es posible crear el rostro perfecto? La sola idea de pensarlo puede parecer vanidoso a la vez que artificial, pero, ¿por qué no entrenar nuestro rostro para proyectar mejores vibraciones?

Cuando algo nos gusta suceden dos cosas: en primer lugar, nuestros rasgos se dulcifican y en segundo lugar nuestra pupila se dilatan. Este segundo efecto no está en nuestras manos de manera voluntaria pero el primero si.

Consejos

Para relajar las facciones y proyectar una expresión más dulce, Judi nos ofrece estos consejos:

  • Cierra los ojos durante un par de segundos e imagina que una plancha templada y agradable recorre todo tu rostro eliminando la tensión muscular, el ceño fruncido y las arrugas de estrés
  • Imagina que la plancha pasa por los ojos y músculos faciales
  • Toca la bóveda del paladar con la punta de la lengua para relajar la tensión de la mandíbula
  • Sonríe

Sonrisa asimétrica

El hemisferio cerebral derecho controla las expresiones faciales emocionales. A nivel motor, el hemisferio derecho controla la mitad izquierda del cuerpo y viceversa, así que cuando sonreímos, la mitad izquierda de la cara sonríe con más facilidad.

Es habitual que las sonrisas falsas sean asimétricas porque la mitad izquierda del rostro lo hace de manera más fácil que la derecha.

Sobre la sonrisa

  • Es mejor no mostrar todos los dientes, puede trasmitir tensión
  • No hagas una sonrisa relámpago, las que aparecen y desaparecen con la misma velocidad
  • Evita también las sonrisas panorámicas, solo les quedan bien a los famosos.
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