¿Qué es lo contrario a lo frágil?

Lo Frágil, lo Robusto y lo Antifrágil

Pensemos en algo frágil, como un objeto que podemos observar en nuestra casa: un jarrón de porcelana o la televisión.
Decir que son frágiles significa que queremos que gocen de tranquilidad, orden y previsibilidad. A un objeto frágil no le va a sentar bien un terremoto o un golpe fuerte.

Todo lo que aborrece la volatilidad aborrece los agentes estresantes. El daño, el caos, los sucesos, el desorden, las consecuencias imprevistas, la incertidumbre y por encima de todo el tiempo.

En el lado opuesto a lo frágil hay cosas que se benefician de las crisis, prosperan y crecen al verse expuestas a la volatilidad, al azar, al desorden y a los estresores.
Les encanta la aventura, el riesgo y la incertidumbre.

Y aunque lo hemos explicado en el párrafo anterior, no existe una palabra para definir lo opuesto a lo frágil. Nassim Taleb lo llama: Antifrágil.

La antifragilidad es más que resiliencia y robustez.
Lo robusto aguanta los choques y sigue igual, lo antifrágil mejora.

Esta propiedad esta detrás de las cosas que han cambiado con el tiempo (las revoluciones, la innovación tecnológica, el éxito cultural, la supervivencia empresarial, las buenas recetas de cocina, las bacterias resistentes, incluso nuestra existencia como especie).

Como lo antifrágil se beneficia de los estresores

Cuando algo no vivo se somete a estrés sufre fatiga o se rompe. La mesa o el suelo de tu casa se acabará desgastando o rompiendo y no se arreglan por si solas. Pueden ser robustas pero no intrínsecamente antifrágiles.

Los seres vivos y los sistemas complejos se comportan muy diferente. Están formados por componentes que interaccionan entre si intercambiando información por medio de estresores, y es por eso por lo que pueden llegar a ser antifrágiles.

Ejemplo: Paquetes

Imaginad que queremos enviar un paquete por mensajería. Si tenemos dentro unas copas de cristal, le pondremos una etiqueta: frágil, manéjese con cuidado, no golpear.
Si tenemos algo robusto al manejo de paquetes, digamos una pieza de hule, no le ponemos etiquetas, porque no importa si sufre un manejo delicado o un manejo rudo.
Pero si tenemos un contenido antifrágil, le pondríamos etiquetas como: agítese, tírese o aplástese.

Es un ejemplo para entender el significado pero en realidad hay pocos objetos fabricados que se beneficien de estresores.

Ejemplo: Mitología

Damocles, Fénix, Hidra

Según la mitología griega, el tirano Siciliano Dionisio II concede a Damocles el lujo de un gran banquete pero bajo una espada que cuelga directamente sobre su cabeza sujeta por un solo pelo de la cola de un caballo.

Si ese pelo se rompe (que es algo que se rompe ejerciendo una tensión) la espada atraviesa el craneo de Damocles. Damocles es frágil, solo es cuestión de tiempo que el pelo se rompa.

El Fénix es otra leyenda, de un ave de espléndidos colores. Cada vez que muere renace de sus propias cenizas y siempre vuelve a su estado inicial. Sería algo robusto, no mejora.

Y por último hablaremos de la Hidra, un ser con forma de serpiente y con muchas cabezas. Por cada cabeza que se le cortaba, le nacían dos más. El daño le iba bien, la Hidra representa la antifragilidad.

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