¿Por qué me pongo malo justo cuando me voy de vacaciones?

¿Por qué a mí? justo ahora al terminar la selectividad, … , justo ahora al terminar ese trabajo tan estresante, ahora que puedo disfrutar me pongo malo, que mala suerte tengo.

¿Por qué nos pasa esto?

Los días anteriores a empezar las vacaciones muchos trabajadores experimentan un punto de estrés más potente por intentar dejarlo todo terminado y acabar antes de marcharse.

Esto genera más cansancio, menos horas de sueño y que el cuerpo esté alerta.

Cuando el cuerpo se relaja se puede producir una descomposición de las hormonas responsables del estrés y esto hace que nos quedemos más expuestos a infecciones, virus y bacterias.

Cuando estamos centrados en un objetivo, en este caso dejar el trabajo hecho, el cuerpo puede pasar por alto que nos encontramos mal y en el momento de parar, lo notamos.

En el plano biológico, sabemos que un nivel de estrés mantenido durante largos períodos de tiempo no es nada saludable para nuestro cuerpo.

Nos saturamos de hormonas tóxicas que afectan a nuestra salud, y disminuyen la resistencia de nuestro sistema inmunitario. Estas nos dejan mucho más vulnerables ante cualquier enfermedad.

Cuando por fin podemos descansar, somos un ‘caramelo’ para cualquier virus que haya en el ambiente.

Las hormonas juegan un papel importante

El cortisol es una hormona que produce la glándula suprarrenal y que se libera como respuesta al estrés. La adrenalina, o epinefrina, es una hormona y un neurotransmisor que lo que hace es aumentar la frecuencia cardiaca y participa en la reacción de lucha o huida frente al estrés.

Hemos puesto muchas veces el ejemplo de que nuestros antepasados tenían que huir de mamuts o lobos para sobrevivir, activando en su organismo el modo peligro y supervivencia.

En estos tiempos modernos no existen esos peligros, lo que existen son plazos de entrega, llegar a tiempo al trabajo, proyectos, exámenes…

Unos niveles de cortisol altos tienen un efecto antiinflamatorio en el cuerpo, mientras que la adrenalina estimula el sistema inmune. Mantener estos niveles hormonales altos mucho tiempo puede traer consecuencias desastrosas.

Estas dos sustancias ayudan en los momentos en los que el cuerpo está en estado de alerta y con el estrés diario pero, ¿qué pasa cuándo nos relajamos? Los niveles de cortisol y adrenalina bajan y esta es una de las razones que favorecen la aparición de ciertas enfermedades.

Me sorprendió al leer el libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, que al principio no se explicaba como su cuerpo se acostumbraba a situación extremas. No me puedo ni imaginar como tienen que ser los niveles de cortisol y adrenalina en un campo de concentración.

Fragmento de “El hombre en busca de sentido”:

«A pesar de no cepillarnos nunca los dientes y de la carencia vitamínica que sufríamos, teníamos las encías más sanas que nunca. Resistíamos medio año con la misma camisa, si a «eso» se le podía llamar camisa. Otra cosa inexplicable: se helaban las cañerías y no nos lavábamos durante días ninguna parte del cuerpo; y, sin embargo, las llagas y las heridas de las manos, sucias del trabajo en la tierra, no supuraban (a menos que se congelaran). …«

Consejos para que no nos pase esto

1-Planifica el trabajo los días anteriores a las vacaciones. De este modo evitarás el estrés.

2-Planifica las preparaciones de tu viaje para evitar nervios de último momento. Piensa la maleta, elige ropa, botiquín, …

3-Duerme bien. El descanso es muy importante. Dormir bien tiene más importancia que la que le damos. Haz click aquí para saber por qué es importante el sueño.

4-Puedes planificar alguna actividad en el viaje para mantenerte ocupado y evitar el aburrimiento. Intenta no cambiar de golpe las rutinas a las que está acostumbrado tu cuerpo.

5-Mindfulness y el poder de la respiración.
Haz click aquí para descubrir información sobre mindfulness.

Haz click aquí para leer sobre la importancia de la respiración.

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