Pensar que pensamos

Pensar que pensamos. Experimentos en Neurociencia

Hace aproximadamente doscientos mil años, el Homo sapiens pasó a ser Homo sapiens sapiens. ¿En qué consistió dicha evolución? En que el hombre, a parte de pensar, comenzó a saber que pensaba, es decir, comenzó la metacognición.

La metacognición es el conocimiento sobre el propio conocimiento. Es la capacidad que tenemos de conocernos, evaluarnos, de forjarnos una opinión sobre nosotros mismos. La desarrollamos en torno a los 4 años de edad y los seres humanos somos los únicos que tenemos esta capacidad.

En toda esta tarea tiene mucho que ver una parte de nuestro cerebro llamada INSULA.

La Insula nos permite tomar conciencia lo cual nos capacita a pensar que pensamos y a regular nuestras emociones.

El ser conscientes y críticos con nuestros pensamientos hace que no nos identifiquemos plenamente con nuestro ego.

En relación con nuestra forma de pensar y nuestros actos, el libro sobre neurociencia “el libro que tu cerebro no quiere leer” explica las 5 herramientas que el ser humano utiliza para adaptarse con éxito a la vida.

5 Herramientas

1- La paciencia y autocontrol

En 1972 Walter Mischel (psicólogo austríaco) realizó este famoso experimento: The Marshmallow Test. Consistía en colocar un plato de galletas delante de un grupo de niños de 3 a 5 años y se les explicaba que podían comerse una galleta en ese momento o esperar 15 minutos y entonces podrían comerse dos.

Solo un tercio de niños consiguieron controlar sus impulsos de comerse una galleta en los primero 15 minutos.

Tras hacer un seguimiento de los niños, años más tarde Mischel descubrió que aquellos que fueron mas impulsivos tenían más baja autoestima y umbrales de frustración menores, mientras que los que habían esperado eran personas más exitosas y competentes.

2- Cooperación

William Muir (biólogo evolutivo de la Universidad de Purdue) realizó un experimento que tenía como objetivo observar la producción de huevos en gallinas. Dividió las gallinas en dos grupos. En el primer grupo identifico las gallinas más productivas y las crió durante 6 generaciones. Eran las super gallinas.

En el segundo grupo, Muir eligió gallinas con buena producción de huevos pero no tan buena como la anterior.

Contrariamente a lo esperado las supergallinas no pusieron más huevos. La razón es que individualmente, eran extremadamente agresivas y se picoteaban entre ellas hasta matarse. Cuando estaban mezcladas, las gallinas cooperaban cada cual desde su estamento. Esto demostró que la evolución no tiene nada que ver con ser los mejores o mas fuertes, sino con aquellos que estén dispuestos a colaborar.

3- Empatía

Por medio de nuestras neuronas espejo podemos ponernos en el lugar del otro y así entender mejor el comportamiento de los demás. Si miramos el mundo con los ojos del que cree no saber, podremos realmente aprender cosas.

4- Confianza

A mayor confianza de los ciudadanos, mayor riqueza del país.

Experimento: Imagina dos grupos de voluntarios desconocidos. Cada participante recibe 10 euros y tiene dos opciones.:

  1. Quedarse con los 10 euros.
  2. Donar el dinero a un desconocido. En este caso el desconocido recibirá 30 euros con un mensaje en el que dice que tú le has donado el dinero.

El resultado de este experimento llevado a cabo por el neuroeconomisma Paul Zak fue que el 90% de las personas donaron su dinero.

Tras el experimento descubrieron que existe una sustancia química que nos ayuda a confiar en los demás, es la oxitocina, la misma que se libera durante le parto, en el enamoramiento,

Lo más curioso es que las redes neuronales que controlan la confianza (el mesencefalo, la amígdala y el cuerpo estriado dorsal) son las mismas que controlan el miedo. Esto quiere decir que no podemos sentir miedo y confianza al mismo tiempo.

5- Honestidad

Estamos acostumbrados a mentir, a veces buscando nuestro propio beneficio, otras veces por no dar explicaciones, otras por evitar hacer sufrir a otros.

El ser deshonestos activa ciertas áreas cerebrales, incluso antes de decir la mentira. Esta zona se llama corteza cingulada anterior. Solo con pensar en algo deshonesto esta parte de nuestro cerebro se activa y da órdenes para que aumente el cortisol y la testosterona. Una vez que cesa el pensamiento deshonesto todo vuelve a su ser.

La honestidad reduce el estrés, ralentiza el envejecimiento, y nos ayuda a tomar mejores decisiones.

Nota

Es apasionante descubrir como nuestro cerebro está organizado para que cooperemos y actuemos de forma correcta, honesta y empática. La pena es que también tengamos capacidad de destruirlo.

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