Hay algo que no cuadra

En el mundo occidental tenemos la calidad de vida más alta que los seres humanos hayan conocido jamás.

Mas higiene, más dinero, mejor asistencia médica, más y mejor comida, mejor vivienda, mayor acceso a la educación, entretenimiento, oportunidades profesionales, …

Las secciones de psicología y desarrollo personal de las librerías crecen a un ritmo nunca visto, (depresión, ansiedad, anorexia nerviosa, bulimia, control de la ira, divorcio, adicción a drogas, alcoholismo, baja autoestima, soledad, tristeza, adicción al juego, …)
Hay miles de libros con información sobre cualquier problema que pueda tener un ser humano. En los periódicos y televisión también hay expertos que nos aconsejan como mejorar nuestra vida.

Sin embargo hay algo que no cuadra, a pesar de la calidad de vida y de tener tanta información y ayuda a disposición, la infelicidad en lugar de disminuir aumenta.
Cada vez más población sufre de enfermedades psiquiátricas. La depresión es algo cada vez más común. Cada vez más personas utilizan pastillas para dormir o se hacen adictos al alcohol o las drogas.

¿Por qué es difícil ser feliz?

Evaluar y evitar los peligros

Nuestra mente no evolucionó para hacernos sentir bien o para ser graciosos, evolucionó para ayudarnos a sobrevivir en un mundo lleno de peligros.
En la evolución humana el homo sapiens lleva un porcentaje minúsculo de tiempo viviendo en una ‘época moderna’. Aunque nos adaptamos a cualquier cosa todavía nuestra mente no esta evolucionada para esta vida. Ha estado millones de años preocupándose por no morir por los peligros del mundo, todavía no esta adaptada a que los peligros ahora sean tan diferentes.

Las necesidades esenciales de los humanos cazadores-recolectores eran cuatro: comida, agua, refugio y sexo, pero ninguna tiene importancia si estas muerto, así que la prioridad número uno era evitar los peligros, vivir mas tiempo y tener más hijos.

La mente moderna sigue en alerta previniendo y evitando los peligros. Evalúa todo lo que vemos: ¿es bueno o malo?, ¿es peligroso?,…
El peligro no son animales salvajes o climas extremos, sino que nos deje la pareja, las enfermedades o que nos echen del trabajo. Como consecuencia, pasamos mucho tiempo preocupándonos por cosas que es muy probable que nunca sucedan.

Para evitar peligros de muerte nuestra mente tiene que actuar de una forma rápida sin pensar mucho la situación. Esta rapidez de ejecución hace que nuestro cerebro a veces se equivoque y aquí aparecen los sesgos cognitivos.

Pertenencia a un grupo

Otra factor para la supervivencia de los humanos era la pertenencia a un grupo. Si tu grupo te deja de lado los lobos no tardarán mucho en encontrarte.
Tu mente para protegerte de ser rechazado te compara con los otros miembros.
Comprueba si encajas, si estas haciendo lo correcto, si eres tan bueno como los demás o si estas haciendo algo que pueda hacer que te rechacen. ¿Esto te suena?

Nuestra mente moderna sigue haciendo lo mismo, nos compara con el resto de la sociedad y nos advierte contra el rechazo. El problema es que hace cien mil años en los grupos solo se solían comparar con pocos miembros de la tribu, pero ahora te puedes comparar con miles. (en la televisión, radio, y sobre todo redes sociales).

Pones la tele o abres instagram y ves a gente guapa, sexy, famosa a la que admiran. Cuando la mente te compara te hará sentir inferior, y nos dará la impresión de no ser lo bastante buenos.

Cuanto más mejor

Puede que desde la edad medía ya las personas con ambición empezasen a usar la siguiente regla general para el éxito: cuanto más mejor.
Cuantas más armas tengas y más sofisticadas sean más podrás matar.
Cuanta más comida tengas más posibilidades tendrás de sobrevivir.
Cuanto más fuerte sea tu refugio más protegido estarás.
Cuantos más hijos tengas mayor probabilidad tendrás de que sobrevivan y lleguen a la edad adulta.

Al principio puede que fuese para sobrevivir. Pero luego empezaron a querer más por disfrute, imagínate los banquetes de los reyes, los bacanales de la antigua Grecia o Roma.

Nuestra mente moderna sigue siempre buscando más, más dinero, más estatus, más amor,…
Y aquí viene la adaptación hedonica de la que tanto hemos hablado en esIkigai.

  1. Desear algo y creer que serás más feliz cuando lo consigas 
  2. Trabajar para conseguirlo
  3. Conseguirlo
  4. Darte cuenta de que te ofrece una sensación de bienestar durante un tiempo
  5. Desear otra cosa que nos parece mejor.

Conclusión

La evolución ha configurado nuestra mente de una forma en la que estamos destinados a sufrir psicológicamente. A compararnos con los demás, evaluarnos, obsesionarnos con lo que no tenemos. A estar insatisfechos y a imaginar situaciones negativas que la mayoría nunca pasarán.

Como bien dice Russ Harris en su libro ‘La trampa de la felicidad’: No es extraño que al ser humano le cueste ser feliz.

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