Expectativas y sus emociones

Las expectativas son una creencia centrada en el futuro que puede ser o no realista. Un resultado menos ventajoso da lugar a la emoción de decepción.

La distancia entre lo que sucede y aquello que imaginamos, determina cómo nos sentimos

“No vemos las cosas como son, sino como somos” -Krishnamurti-

Lo hacemos siempre desde la anticipación y, cuando esas expectativas no se cumplen, ya que no podemos leer el futuro, genera en nosotros una serie de emociones.

El papel de las expectativas

Las expectativas son las creencias, previsiones, ilusiones, deseos y valores que cada uno de nosotros ha generado en función de diversos factores tales como la educación, las experiencias previas, las características de personalidad y formas de relacionarnos, variables contextuales, etc. Es decir, es lo que yo espero, tú esperas o ellos esperan de algo o alguien. “Seguro que me traerá un detalle, hace mucho tiempo que no nos vemos”, “El examen salió para un 9, a ver la nota”,…

Cuando no se cumplen, nos desilusionamos, nos frustramos.

Es normal tener expectativas

Nuestro cerebro está diseñado para generar expectativas sobre aquello que nos rodea, especialmente si son acontecimientos negativos. Esto lo hace como un mecanismo de supervivencia, anticipando amenazas de cara a poder establecer límites que nos pongan a salvo. 

La prioridad de nuestro cerebro es sobrevivir.

Frustración

El problema comienza cuando nuestras expectativas se distancian demasiado de la realidad, de manera que lo que esperamos y deseamos no se cumple. Entonces es inevitable que sobrevenga un estado marcado por la frustración, la ira y/o el desánimo.

Si no esperas, no te defraudas.

Pensaba que eras diferente, …
Estaba seguro de que me lo iba a pasar mejor en ese viaje…

3 Tipos de expectativas

1-Expectativas predictivas
Creemos saber lo que sucederá durante las experiencias que vivamos.

Por ejemplo tenemos una entrevista de trabajo y ya imaginamos lo que va a suceder y como va a ir.

Generalmente estas expectativas se basan en nuestras experiencias anteriores o en las experiencias de personas cercanas.

2-Expectativas normativas

Se basan en las normas que asumimos. Todos conocemos y compartimos determinados valores y normas sociales, de manera que desarrollamos una serie de expectativas en base a ellos.  Esperamos que una persona no tire basura al suelo.

Se refieren a un estándar básico de comportamiento.

3-Expectativas justas o merecidas

Se basa en lo que creemos merecer. Si creemos que somos el mejor empleado de la empresa, esperaremos que el próximo ascenso sea nuestro. Una expectativa basada en nuestra idea de la justicia.

El efecto Pigmalion

Tenemos una entrada sobre este efecto, haz click aquí si quieres más información.

El efecto Pigmalión es el fenómeno por el cual las expectativas altas conducen a un aumento en el rendimiento. Robert Rosenthal definió el efecto Pigmalión como el fenómeno por el cual la expectativa que una persona tiene en el comportamiento de otra persona llega a funcionar como una profecía autocumplida.

Que se puede hacer para no frustrarnos tanto

Diferenciar la anticipación del deseo. Nos ayudará a tener menos frustraciones si en vez de alimentar expectativas irreales, somos capaces de diferenciar la anticipación del deseo.

Deseamos evitar todo aquello que nos desagrada o molesta mientras preferimos aquello que nos hace sentir bien. Es normal. Pero alimentar expectativas únicamente en base a esos estados de repulsión o atracción nos alejará cada vez más de la realidad, condenándonos a la frustración.

La anticipación, al contrario, es positiva e incluso necesaria para nuestra vida cotidiana. La anticipación se alimenta de nuestras experiencias, pero también es un proceso razonado en el que tenemos en cuenta los factores en contra. Anticipar lo que podría pasar puede ayudarnos a prepararnos de antemano, elaborar un plan de acción alternativo, de manera que evitemos posibles problemas y conflictos.

En varios retos realizados junto a Pepe García (elestoico.com), cada día imaginábamos diferentes situaciones que nos podían pasar durante la jornada y apuntábamos que cosas dependían de nosotros y cuales no, de esa forma podíamos centrarnos y poner el foco en lo que dependía de nosotros (dicotomía del control). En este caso, al hablar de anticipación podríamos verlo de esa forma, en situaciones que podemos anticipar y poner el foco en lo que podemos tener influencia.

Conclusión

La próxima vez que pensemos que nos merecemos algo, que las personas se deben comportar de cierta forma o que las cosas saldrán como imaginamos, deberíamos detenernos un segundo a pensar si nuestras expectativas no nos estarán conduciendo por un camino erróneo.

Si nos detenemos más a vivir en el aquí y ahora, teniendo en cuenta nuestras construcciones podremos aumentar nuestro bienestar personal y social. Ya lo decía Epicteto, “No son las cosas en sí mismas las que nos preocupan, sino la opinión que tengamos de ellas

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