Estudio de la memoria

La memoria es fundamental en nuestra vida, estamos constantemente memorizando y evocando.

La memoria es un proceso psicológico que sirve para codificar la información, almacenarla en nuestro cerebro y recuperarla cuando la necesitemos.  Esta información la adquirimos a través del aprendizaje.

A finales del siglo XIX fueron varios curiosos los que empezaron a estudiarla.

Ebbinghaus

El filosofo y psicólogo alemán Ebbinghaus realizó varios experimentos y publicó los resultados en su libro “sobre la memoria”.

Ebbinghaus utilizó sílabas sin sentido en series de tres letras (Ejemplo: BIK, CHN, TIL..). Midió cuando tiempo le costaba aprender una lista de series de sílabas.

Posteriormente medía la duración del reaprendizaje tras un tiempo determinado (20 min, 1 hora, 5 días..).

De aquí salió su “Método de Ahorros”, al comprobar que en el reaprendizaje invirtió 880 segundos menos que en le primero.

Este trabajo aportó varios conceptos importantes como:

La curva de olvido

La curva de olvido, muestra que el deterioro de la memoria es máximo a las 8 horas y se estabiliza al partir del primer día.

Traza de memoria

También aportó el concepto de traza de memoria en el cerebro: La huella dejada por los estímulos en la memoria. Cuanto más profunda sea la traza más difícil será de olvidar.

Bartlett

En los años 60, el psicólogo cognitivo Bartlett estudió la memoria de otra forma diferente. Eligió una historia, “la Guerra de los fantasmas” y comprobó cómo la recordaba la gente después de leerla. Lo curioso es que esa historia encaja en los esquemas culturales de los Canadienses, pero no en el de los ingleses donde Bartlett realizó el experimento.

La conclusión fue la siguiente:

La gente recordaba la historia de una manera imprecisa. Esto demostró el papel activo de la persona en la reconstrucción de la historia ya que los recuerdos dependen de los propios esquemas de la persona que la está reproduciendo. Cuando la historia no encaja en nuestro esquema, omitimos información, añadimos nueva información o trasformamos en contenido. Ya sabemos cómo le gusta a nuestro cerebro la coherencia.

Tras realizar la primera versión de la historia, las posteriores versiones no cambiaban mucho.

Si la reproducción de la historia se hace de manera poco frecuente se produce omisión de detalles y simplificación de la historia.

La influencia de aspectos afectivos se hace más intensa con el tiempo, es decir, nos acordamos de cosas que nos han provocado alguna emoción.

Broadbent, Modelos de filtro

A mitades del siglo XX se comenzó a hablar de un modelo más estructural.

Broadbent proporcionó una teoría en la cual existe un filtro selectivo de la información que captamos por nuestros sentidos.

Entre este filtro y la percepción se encuentra un almacén de memoria a corto plazo. Tras pasar el filtro selectivo la información se procesa y se retiene.

1-Almacen Sensorial

Es donde llegan todos los estímulos que tenemos a nuestro alrededor. Como ya dijimos en otra entrada solo procesamos un 5% de la información que recibimos de nuestros sentidos. La información solo se mantiene durante menos de un segundo.

Tras pasar un filtro donde ponemos nuestra atención en lo que nos interesa, la información pasa a la memoria a corto plazo.

2-Memoria a corto plazo

Sa almacena una pequeña parte de información durante un tiempo breve. Tiene una capacidad de 5 a 9 elementos, y una duración de 15 a 20 segundos.

3-Memoria a larga plazo.

Aquí registramos hechos significativos y los mantenemos de modo casi permanente. Contiene información tanto de nuestras experiencias personales (memoria episódica) como también una enorme cantidad de datos, hechos y sucesos (memoria semántica).

Squire

Por último hablaremos de Squire quien en 1987 propuso una clasificación de la memoria a largo plazo.

La dividió en: Memoria declarativa y Memoria procedimental

Memoria Declarativa (Explicita): Saber qué

Es una memoria de hechos. Almacena información y conocimientos de hechos y acontecimientos; sirve, por ejemplo, para recordar cuál es la capital de Italia y que rio pasa por Paris. Es la base de nuestros conocimientos.

Esta a su vez de divide en Memoria episódica y memoria Semántica.

Memoria episódica: Es la memoria de hechos pasados en nuestra vida.  Nuestra autobiografía.

Memoria semántica: almacena el conocimiento del lenguaje y del mundo. La comprensión del conocimiento cultural (hechos, ideas, conceptos, reglas, proposiciones, esquemas).

Memoria procedimental (implícita): Saber cómo

Es la memoria sobre habilidades o destrezas y almacena el conocimiento sobre cómo hacer las cosas. Este conocimiento se adquiere por condicionamiento o experiencias repetidas, y una vez consolidado, es inconsciente. (Andar en bici, conducir).

Si hacemos que algo implícito pase a lo explicito tendremos problemas de ejecución.

En el libro “por que las cebras no tienen úlceras” R Sapolsky pone el ejemplo de un partido de tenis en el que si quieres que tu contrincante falle tienes que decirle que juega muy bien y que te explique cómo es capaz de hacer esos saques tan buenos. La otra persona en ese momento, para poder explicar los movimientos que hasta entonces estaba realizando de manera automática (implícita) tiene que traerlos a la memoria explicita, y eso hará que falle con más facilidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *