El placer según Epicuro

De lo «suficientemente bueno» al cálculo Hedónico.

(Basado en el libro “el expreso de Sócrates” de Eric Weiner).

El epicureísmo nace en la misma época que el estoicismo, la época Helenistica. En alguna ocasión se les ha considerado corrientes filosóficas enemigas, pero en realidad no lo son aunque al ser de la misma época competían por el número de seguidores.

La época Helenistica fue muy convulsa. Venían de sufrir las consecuencias de varias guerras. El pueblo había dejado de creer en los dioses, la política había dejado de ser un refugio para el pueblo. Por eso la gente elegía una escuela filosófica con ardiente deliberación, como si la vida fuera en ello.

Epicuro es conocido como el filosofo del placer. Nació en 341 a.c, en la isla de Samos. Se interesó con la filosofía desde muy pequeño. Estudió sobre todo a a Heráclito y Demócrito. Su maestro fue Pánfilo.

Comenzó a impartir su doctrina en la ciudad de Mitelene. Posteriormente se mudo a Atenas con 35 años, donde impartiría su doctrina muchos años más. Su lenguaje era cercano, colorido, impactante y eso atrajo gran cantidad de seguidores.

En Atenas compró una casa fuera de los muros de la ciudad. Su casa tenía un jardín precioso, así que lo aprovechó para fundar una escuela en ese mismo lugar. La escuela pasó a denominarse “el jardín”. En la entrada colocó una inscripción “extranjero, tu estancia aquí será placentera. Aquí el bien superior es el placer”.

Epicuro rompió varias tradiciones encorsetadas: Aceptaba en su escuela a toda persona que estuviera interesada, daba igual genero, profesión, esclavos… Instaba a sus seguidores a evitar “la prisión de los negocios y la política”.

Epicuro creía que el cuerpo contenía gran sabiduría. Era un empirista, utilizaba sus propios sentidos para conocer el mundo, le apasionaba el conocimiento.

Convirtió su filosofía en la “medicina del alma”. De hecho, sus doctrinas principales se conocen cono tetrapharmakos: la cura en cuatro partes.

Como si de un médico se tratase, realizó un simple diagnostico:
¿Qué es lo que mas tememos? A los dioses y la muerte.
Y así solucionó los dos problemas:

-A los dioses no les importan los asuntos humanos, están muy ocupados siendo dioses así que no hay que preocuparse.

-En cuanto a la muerte, es la separación del cuerpo y el alma. Cuando mueres dejas de sentir, por lo que tampoco hay que preocuparse.

El Placer

Para el epicureísmo, el placer era el bien superior. Epicuro lo definía como “ausencia de dolor o de turbación”. No es lo contrario al dolor, sino su ausencia.

Desarrollo una taxonomía completa del deseo:

-En la parte superior se encuentran los deseos Naturales y necesarios (Agua cuando estamos sedientos).

– Luego estaban los deseos Naturales pero no necesarios (Una copa de vino mientras hablamos)

– Finalmente están los deseos que no son ni naturales ni necesarios, Deseos vacíos: Una botella cara de champan después de haber bebido agua.
Según Epicuro, estos deseos son los que causan la mayor parte del sufrimiento.

Placeres y sus velocidades

No solo existen diferentes clases de placeres, sino que estos operan a diferentes velocidades.

  • Placeres cinéticos: El acto de saciar nuestra sed con un vaso de agua.
  • Placeres estáticos: La sensación de saciedad que experimentamos después de haber bebido.

Además , más allá de cierto punto, el placer no aumenta, solo varía. El comprarme un par de zapatos nuevos cuando ya tengo unos no aumenta el placer. Un baño caliente de 20 minutos no es el doble de placentero que uno de 10 minutos.

“Ten valor, la naturaleza te proporciona cuanto precisas. Ha hecho los deseos necesarios fáciles de obtener y los innecesarios difíciles”.

Las manzanas crecen en los arboles, los rolex no. En realidad Epicuro nos aconseja vivir conforme a la naturaleza, no vivir deseando y buscando cosas que son difíciles de conseguir. Los epicúreos vivían una vida simple, disfrutando de cosas sencillas. El epicureísmo es una filosofía de aceptación y gratitud.

Todos los placeres son buenos y el dolor es malo, pero no significa que debamos elegir siempre el placer por encima del dolor, ya que ciertos placeres pueden conducirnos a dolores futuros. El dolor del cáncer supera el placer de fumar.

De la misma forma, ciertos dolores conducen a placeres futuros (hacer ejercicio).

Y ¿cómo poner esto en práctica? Utilizando la herramienta del Cálculo hedónico

Cálculo hedónico

Hay que tener conocimiento y disciplina suficiente para tener el placer justo sin llegar al dolor.

Un ejemplo sería estar delante de un gran banquete. Tenemos que saber que cantidad podemos comer para poder disfrutar cada alimento sin llegar a sentirnos mal por empacho  o indigestión. Un hedonista comería hasta hartarse, un epicureista solo lo necesaria para disfrutar sin llegar a sentirse mal.

Por otra parte, para conseguir la ataraxia, es necesario minimizar los deseos, ya que el hecho de estar siempre deseando algo difícil de conseguir nos produce dolor, ahí es donde entra en juego la aceptación de lo que tenemos y la gratitud.

La diferencia con el hedonismo también está en el tipo de placeres que elegimos. Si vamos a beber un vino, el hedonista elegirá una botella de vino muy caro y exclusivo. En cambio un epicureista elegiría uno “suficientemente bueno”.

¿Cuánto es suficientemente bueno? Es algo con lo que disfruto pero sin ser difícil de conseguir ni exclusivo. No supone conformarse o renunciar. Supone agradecer lo que tenemos.

El conformarnos con lo suficientemente bueno es una forma de no caer en la adaptación hedónica, ya que el que busca constantemente algo mejor, acabará por no conformarse con nada y eso produce dolor.

Por último, Epicuro consideraba la amistad como una de los grandes placeres del vida. “De todas las cosas que contribuyen a una vida dichosa, ninguna es más importante ni fructífera que la amistad”.

Así que practiquemos el epicureísmo: una comida sencilla, con un vino suficientemente bueno, acompañado de buenos amigos y dedicarnos tiempo de calidad. 
¡¡Bienvenida ataraxia!!

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