Aceptación

Aceptación, qué bonita palabra y qué difícil resulta a veces llevarla a cabo.
Suele ser frecuente confundir la aceptación con resignación, pero nada tiene que ver.

La resignación nos hace sufrir porque seguimos esperando que algo que no nos gusta cambie, o nos esforzamos en cambiarlo hasta la saciedad.
En cambio, cuando aceptamos la situación, asumimos la realidad, sin pretender cambiarla y eso nos permite seguir viviendo.

La resignación nos provoca un bloqueo, nos negamos a movernos en la dirección que nos llevan las circunstancias y nos quedamos atrapados compadeciéndonos de nosotros mismos, llevándonos a pensar  “esto es lo que hay, no puedo hacer nada”.

En cambio cuando acepto una situación, aunque no sea de nuestro gusto, significa que estoy buscando otro camino para poder sentirme realizado.
Es saber aprovechar los obstáculos del camino para poder crecer.

Cuando aceptamos, también aprendemos a respetar, ya que ni las cosas ni las personas tienen por qué ser como nosotros creemos que deben ser. Esto flexibiliza nuestras creencias.

Cómo podemos mejorar en aceptación

1.Autoconocimiento

El conocer nuestras limitaciones, nuestros fuertes y nuestras debilidades nos ayuda a saber con qué herramientas contamos en el proceso.
Pregúntate ¿Qué es lo que no estoy aceptando?

2. Cuidado con las quejas y creencias limitantes

El juicio, la crítica, la queja suele estar vacía de aprendizaje y nos lleva al sufrimiento. Donde otros ven problemas, aprende a ver oportunidades.

3. Cuidado con los ideales y las metas.

Si nos aferramos ciegamente a nuestros ideales pueden ser un obstáculo para nuestra felicidad. ¿Qué pasará si no se cumplen?

4. No veas el vaso medio vacío

No se trata de verlo todo color de rosa, sino de no dejarnos cegar por el pesimismo, ya que no suele ayudar a encontrar respuestas.

5.Aprende a ser feliz por ti mismo

Nadie puede hacerte feliz a menos que tu mismo lo hagas. (Gerardo Schmedling). Cuando no soy capaz de ser feliz por mi mismo espero que los demás me hagan feliz. Esta forma de pensar nos llevará directos a la frustración en cuanto los demás no hagan lo que nosotros pensamos que deben de hacer

6. No te victimices

El pensar que la culpa de lo que te pasa es de los demás  te lleva a inmovilismo y no te deja avanzar.

7. No rechaces las emociones desagradables

No podemos estar siempre contentos y felices. Las emociones negativas también cuentan. Aprende a reconocerlas, examina que pensamientos te producen y cómo puedes superarlas.

8 Vive en el ahora

Como hemos hablado en toras ocasiones, más del 90 de nuestras preocupaciones, nunca se van a producir. Enfocarse en el presente es una buena forma de luchar contra la culpa del pasado y la ansiedad del futuro

9. Actúa

La situación es la que es, así que pregúntate que puedes hacer para seguir adelante, para aprender y para sentirte mejor.  
Es mejor tener la incertidumbre que me permite descubrir la verdad, que la certeza de la ignorancia”

10. De-fusionate de tus pensamientos

Tal y como explicamos en una entrada previa, nuestra mente pensante está constantemente haciendo de las suyas. En ocasiones, estos pensamiento rumiativos nos llenan de malestar, ya que la interpretación que hacemos sobre lo que nos pasa suele ser la causa de nuestro sufrimiento.

Si conseguimos poner distancia, podremos tener más claridad mental

Nota

La aceptación nos lleva a ser dueños de nuestra vida, a crecer, a flexibilizar y a vivir sin ser esclavos de nuestros ideales. Si por el contrario vivimos resignados, el dolor y el sufrimiento serán nuestros compañeros de viaje

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