Sesgo del refuerzo social

Se calcula que de media tenemos al día 60.000 pensamientos, no tenemos energía suficiente para hacer un procesamiento para la toma de decisiones de todos ellos, así que la mayoría de nuestros juicios diarios se realizan de forma automática. Podríamos llamarlos atajos mentales.

Estos atajos que procesamos de forma automática, a veces los realizamos de forma incorrecta y a eso lo llamamos sesgo cognitivo.

Podríamos definir un sesgo cognitivo como una interpretación errónea sistemática de la información disponible que ejerce influencia en la manera de procesar los pensamientos, emitir juicios y tomar decisiones.

Si quieres saber más sobre los sesgos haz click aquí.

El hecho de ser consciente de los sesgos no evita que caigas en ellos.

En esta entrada vamos a hablar de como “lo que hacen los demás” puede influir en nuestro comportamiento y como hacemos cosas erróneas solo porque otros lo están haciendo.

Imagínate que vas a tomar unas cañas y en la zona de bares ves un bar vacío y otro con bastante gente. Nuestro cerebro puede pensar “si uno esta vacío es por algo, si en el otro hay gente es por algo, así que vamos a donde hay gente”.

Hay un mecanismo muy poderoso del refuerzo social, de la aprobación social.

Cualquier señal que indique que un comportamiento es acertado o validado por un grupo nos va a llevar de manera muy instintiva a replicarlo.

Experimentos

El Experimento del Ascensor de Solomon Asch

sobre el comportamiento de las personas. El Experimento del Ascensor fue una de las pruebas para demostrar la conformidad con el grupo.

Un grupo de personas sube a un ascensor, todas las personas menos una son parte del experimento. Quienes forman parte del estudio deciden mirar hacia un mismo lado.

Irónicamente, las personas adaptan un raro comportamiento porque se posicionan hacia uno de los lados que no es la puerta de salida. El sujeto de prueba empieza a evidenciar incomodidad porque es el único que mira hacia la puerta.

A medida que pasa el tiempo y sin que nadie se exprese verbalmente, el sujeto de prueba también acomoda su postura como la mayoría de las personas. Se podría decir que la presión que ejerció el grupo sobre el sujeto hizo que modificará su conducta, aún cuando la misma no tuviera sentido para el.

Esto tiene una explicación evolutiva, en el pasado hace miles de años, cuando vivíamos en tribus, no ser aceptados por la tribu implicaba morir. Los rebeldes del pasado murieron, se los comieron los lobos o los tigres. Los que tuvieron comportamientos aceptados, pertenecieron al grupo y por lo tanto se defendían y sobrevivían mejor. La genética nos ha transmitido esa tendencia a cumplir con lo social.

Podemos ver el video del experimento aquí:

Crear una fila de personas sin ninguna razón

Influencia social informativa

Ponen en la calle una señal con el texto “la línea empieza aquí” y una estructura para realizar una fila, pero no se sabe para qué. Una persona compinchada se pone a hacer cola.

Tardan unos minutos, pero empieza la gente a sumarse a la fila con la duda de no saber para qué están haciendo fila.

Cuando están unas 50 personas haciendo fila, llega un hombre con una camiseta que pone “Seguridad” quita el cartel y la gente empieza a andar. Todos se siguen unos a otros, sin saber a dónde se dirigen.

Lo siguiente es asombroso, hay diferentes pruebas que realizan, como pasar un laberinto o hacer una conga.

Lo mejor es ver el video:

Experimento sala de espera del oculista

Si os parecen curiosos estos experimentos, tenéis que ver el siguiente.

Conclusión

La internalización, aceptación individual de un conjunto de normas y valores a través de la socialización, de un comportamiento gregario es parte del aprendizaje social. Cuando vemos a nuestro grupo realizar una tarea, nuestro cerebro nos recompensa por seguir sus pasos.

Cuando ves que todo el grupo realiza un comportamiento, sientes que tienes que realizarlo tú también o podrías ser excluido del grupo. Una vez que sigues el comportamiento del grupo, te sueles sentir más cómodo.

Nos socializamos a través de la conformidad, pero podemos desarrollar malos hábitos o repetir errores pasados.

Como hemos dicho al principio de la entrada, no podemos evitar los sesgos, pero creo que ser conscientes de que existen pueden hacer que los identifiquemos. Para este sesgo, podría ser útil practicar el pensamiento crítico, ser curiosos y preguntar por qué están haciendo el comportamiento, si tenemos dudas.

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