Sesgo de falso consenso

El efecto del falso consenso es un sesgo cognitivo por el que muchas personas tienden a sobreestimar el grado de acuerdo que los demás tienen con ellos.

Las personas tienden a presuponer que sus propias opiniones, creencias, predilecciones, valores y hábitos están entre las más elegidas, apoyadas ampliamente por la mayoría. Esta creencia es un sesgo que exagera la confianza de los individuos en sus propias creencias, aun cuando éstas sean erróneas o minoritarias.

Puede ser que en un grupo tengas una opinión diferente a los demás en un determinado tema y presupongas que todos piensan como tu.

También es muy común en grupos afines que alcanzan consenso interno y raramente encuentran a alguien que dispute ese consenso. Creen que todo el mundo, incluyendo las personas que están fuera del grupo, es de la misma opinión que el grupo.

Ejemplos

Los bebedores creen que el alcohol le gusta más a la gente que lo que creen los abstemios.
En un estudio sobre la percepción del grado de consumo de alcohol por los jóvenes reveló que los no consumidores (1276 encuestados) diferían notablemente de los consumidores (1789 encuestados).

Así, ante la pregunta «¿Cuánta gente de tu edad suele beber alcohol?», más del 50% de los jóvenes que usualmente consume alcohol respondió «casi todos», mientras que menos del 19% de los del grupo de no consumidores dieron la misma respuesta.

Estudios realizados

Los investigadores Lee Ross, David Greene y Pamela House llevaron a cabo, en 1977, un estudio para comprobar este sesgo.

Se realizó con estudiantes universitarios a los que se les preguntó si estarían dispuestos a hacer de hombre-anuncio por el campus, llevando un letrero delante y otro detrás con la palabra «arrepentíos».

En total varios centenares de estudiantes, participaron en el experimento. Un cierto número aceptó y otros rechazaron el trabajo. Luego se pidió a ambos grupos (los «aceptantes» y los «rechazadores») que calcularan los porcentajes de quienes aceptaban y de los que rechazaban.

Resultó que los cálculos de los estudiantes estaban inclinados hacia lo que ellos mismos pensaban: quienes estaban dispuestos a aceptar el letrero pensaban que el 60% también lo estaría, quienes lo rechazaban estimaban que solo el 27% estaría dispuesto a llevarlo.

¿Por qué pasa esto?

¿Por qué la gente exagera sin darse cuenta del grado en que los demás comparten sus ideas?

No existe una causa única, sino un conjunto de causas asociadas a factores motivacionales.

El hecho de pasarse tiempo con personas quienes efectivamente piensan de forma similar o comparten muchos puntos en común con uno mismo puede reforzar la idea equivocada de que son muchas las personas quienes también piensan igual. 

Causas por sesgo informativo

Los individuos no reciben la misma cantidad de información a favor y en contra de una determinada creencia.

Es un hecho bien probado que las personas están expuestas selectivamente a información que tiende a apoyar sus creencias y costumbres, en parte por culpa de sus hábitos y la gente con la que se relaciona.

Como un mecanismo de defensa.

Se trata de un comportamiento espontáneo y automatizado que busca proteger la confianza en uno mismo. Nadie quiere ser quien se equivoca.

¿Detectas este sesgo en tu vida?

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