Lo que pienso, lo que digo, lo que hago: Explorando la disonancia interna

¿Alguna vez te has preguntado si lo que piensas, lo que dices y lo que haces realmente van de la mano? Detente un momento y reflexiona. ¿Has experimentado esa sensación incómoda al darte cuenta de que tus acciones no reflejan tus verdaderas intenciones o pensamientos? Esos momentos en que te preguntas, «¿por qué actué de esa manera?», o «¿eso realmente es lo que quería decir?».

En nuestra búsqueda constante por entender la mente humana y su complejidad, nos encontramos con un fenómeno intrigante: la discordancia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Esta contradicción, lejos de ser un simple desfase de conducta, abre una ventana hacia la comprensión profunda de nuestra psique y los mecanismos que rigen nuestra existencia.

Nos adentramos en un viaje para entender cómo y por qué a veces nos encontramos en esta encrucijada de pensamientos, palabras y acciones desalineadas. Pero no nos detendremos ahí; también exploraremos estrategias efectivas para alinear estas facetas de nuestro ser, abriendo el camino hacia una vida más coherente y satisfactoria.

Disonancia Cognitiva: Cuando Nuestra Mente Se Contorsiona

La disonancia cognitiva, un término acuñado por el psicólogo Leon Festinger en la década de 1950, describe el malestar psicológico que experimentamos cuando hay un conflicto entre nuestras creencias, valores o ideas y nuestras acciones. Este malestar nos impulsa a encontrar una solución, a menudo a través de justificaciones mentales que no siempre se alinean con la realidad.

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El Cerebro: Un Maestro de la Justificación

La neurociencia nos ofrece una mirada fascinante sobre cómo nuestro cerebro gestiona este conflicto interno. La corteza prefrontal, responsable del pensamiento racional, y el sistema límbico, centro de nuestras emociones, a menudo entran en conflicto. Cuando nuestras acciones no se alinean con nuestras creencias, el cerebro trabaja para reconfigurar nuestra percepción de la realidad, creando justificaciones que nos permitan mantener una imagen coherente de nosotros mismos.

Ejemplos de la Vida Real: Desentrañando Contradicciones

1. El Dilema del Trabajo Insatisfactorio

Pensamos: «Este trabajo no me satisface. Sé que soy capaz de más y merezco mejores oportunidades.»
Decimos: «Este trabajo es terrible. Siempre me quejo con amigos y familia sobre lo infeliz que estoy aquí.»
Hacemos: Seguimos yendo al trabajo todos los días sin buscar activamente un nuevo empleo. En reuniones de trabajo, asentimos y expresamos gratitud por la oportunidad.
Consecuencias: Esta discrepancia perpetúa un estado de inmovilidad y resignación, donde la queja constante no se traduce en acción. La insatisfacción crónica puede conducir a estrés, ansiedad y una disminución del bienestar general.

2. La Paradoja del Cuidado Personal

Pensamos: «Necesito cuidar mejor de mi salud; debería empezar a hacer ejercicio y comer sano, me duele la espalda y las rodillas todos los días.»
Decimos: “Yo me encuentro bien, comer es lo mejor del mundo y además no tengo tiempo para hacerme comidas sanas”
Hacemos: Continuamos posponiendo el inicio de cualquier régimen de ejercicio y optamos por comidas rápidas y cómodas debido a la falta de tiempo o motivación.
Consecuencias: Ignorar la propia salud mientras se justifica el estilo de vida actual puede acelerar problemas físicos y disminuir la autoestima, atrapándonos en un ciclo de inacción y arrepentimiento.

3. El Conflicto de Valores Personales

Pensamos: «Valoro la honestidad y la transparencia en todas mis relaciones.»
Decimos: En discusiones sobre integridad, defendemos fervientemente la importancia de ser honestos y directos.
Hacemos: Cuando nos encontramos en situaciones donde decir la verdad podría generar conflictos o incomodidad, optamos por ocultar nuestra verdadera opinión o mentir para mantener la paz.
Consecuencias: Esta contradicción entre nuestros valores proclamados y nuestras acciones reales puede generar un conflicto interno profundo, afectando nuestra autoestima y la autenticidad de nuestras relaciones.

El Poder del Subconsciente y la Ilusión del Libre Albedrío

En entradas anteriores, exploramos el papel crucial que juega el subconsciente en dirigir nuestras acciones, a menudo más allá de nuestro control consciente. Esta realidad plantea interrogantes sobre la extensión de nuestro libre albedrío, sugiriendo que nuestras decisiones están menos bajo nuestro control consciente de lo que creemos. La neurociencia respalda esta visión, mostrando cómo nuestras decisiones pueden estar prefiguradas por procesos cerebrales inconscientes.

¿Por qué algunos consiguen alinear sus disonancias más fácilmente?

La pregunta de por qué algunos parecen alinear sin esfuerzo sus pensamientos, palabras y acciones, mientras que otros luchan, nos lleva a considerar la fuerza de nuestros hábitos y la neuroplasticidad de nuestro cerebro. Todos sabemos que comer bien, dormir lo suficiente y hacer ejercicio son pilares de una vida saludable, pero ¿por qué para algunos esto es un desafío mayor que para otros?

La respuesta puede residir en cómo nuestras prácticas habituales moldean lo que nuestro subconsciente nos propone como opciones. Si consistentemente pensamos en la importancia del ejercicio, hablamos favorablemente de él y lo incorporamos en nuestra rutina, nuestro subconsciente reflejará estas prioridades, facilitando la elección de continuar con estas prácticas saludables. Por el contrario, si nuestras acciones y palabras contradicen esta valoración del ejercicio, el subconsciente ofrecerá opciones que reflejen esta falta de coherencia.

Cambiando el Guión Subconsciente

Iniciar un cambio hacia la alineación de nuestros pensamientos, palabras y acciones comienza con pasos pequeños pero significativos. El primer paso es educarse sobre los beneficios del cambio deseado y hablar sobre estos cambios como si fueran importantes. Lo más crucial es forzarse a tomar pequeñas acciones que reflejen estos nuevos valores. Con el tiempo, estas nuevas prácticas pueden convertirse en hábitos, reprogramando nuestro subconsciente para que estas opciones saludables se vuelvan más accesibles y, eventualmente, preferidas.

La neurociencia nos enseña que el cerebro es plástico, capaz de cambiar y adaptarse en función de nuestras experiencias y comportamientos. Este fenómeno de neuroplasticidad subyace a la formación de hábitos y cómo estos pueden ser modificados o nuevos hábitos pueden ser establecidos. A través de la repetición consciente de nuevas prácticas, podemos literalmente cambiar la estructura y función de nuestro cerebro para facilitar decisiones futuras que se alineen con nuestros valores y objetivos.

Hacia la Alineación Interna: Estrategias de Cambio

Además de los pasos iniciales para cambiar nuestro guión subconsciente, existen estrategias adicionales que pueden fomentar una mayor coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos:

  • Autoconciencia: Cultivar una profunda conciencia de nuestros pensamientos y emociones nos permite identificar disonancias y trabajar activamente hacia la coherencia interna. Esta autoexploración es fundamental para entender las raíces de nuestras contradicciones internas.
  • Reestructuración Cognitiva: Técnicas de terapia cognitivo-conductual pueden ayudar a modificar creencias y percepciones disfuncionales, alineándolas más estrechamente con nuestras acciones. Esta aproximación nos permite enfrentar y redefinir los pensamientos que sustentan nuestras acciones desalineadas.
  • Compromiso Activo: La adopción de pasos concretos para cambiar nuestras acciones, de manera que reflejen más fielmente nuestras creencias y deseos internos, es esencial. Este compromiso con el cambio implica una elección consciente de seguir adelante, incluso cuando sea difícil.

Conclusión

Nuestro subconsciente juega un papel determinante en las opciones que parecen estar a nuestra disposición, pero tenemos la capacidad de influir en este proceso. A través de la consistencia en nuestras acciones, palabras y pensamientos, y la aplicación de estrategias específicas como la autoconciencia, la reestructuración cognitiva y el compromiso activo, podemos guiar a nuestro subconsciente hacia una alineación más coherente con nuestros deseos conscientes. Superar las disonancias internas no es solo posible, sino esencial para lograr un estado de mayor satisfacción y plenitud en nuestra vida.

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