
Esta metáfora parte del hecho de que muchas veces para ver el resultado final tenemos que ser constantes durante un largo periodo de tiempo, sin ver resultados, aunque en el fondo, cada día estamos consiguiendo pequeñas metas.
Cuando se planta una semilla del bambú japones, éste no crece inmediatamente por más que se riegue y se abone regularmente. Pero transcurrido este tiempo el bambú crece más de 30 metros en seis semanas.
Durante los siete años el bambú se dedica a desarrollar y fortalecer las raíces, las cuales van a ser las que luego van a posibilitar que pueda crecer tanto en solo seis semanas.
Un cultivador inexperto pensaría que la semilla es infértil, y tras varios días, semanas o meses de estar cultivando la semilla se daría por vencido.
Esto nos pasa muchas veces en la vida. Nos volvemos impacientes y ansiosos si no logramos inmediatamente un objetivo. Vivimos en la era de la inmediatez, pero muchas de nuestras metas, especialmente las más ambiciosas requieren tiempo y dedicación. También requieren que creemos nuevos hábitos, lo cual también puede llevarnos tiempo.
A veces no vemos resultados pero no quiere decir que no estemos consiguiendo cosas. Si nos mantenemos perseverantes, realizando acciones cada día que nos lleven a nuestro objetivo, es probable que veamos todos los frutos de nuestro esfuerzo juntos.
¿Qué podemos tener en cuenta para ser cultivadores expertos?
- Trabaja tu fuerza de voluntad.
La fuerza de voluntad recurre a la evaluación de la situación en la que nos encontramos y enfoca la atención en la recompensa futura, en vez de en el sufrimiento actual. Es la idea de elegir en función de los resultados a largo plazo y no de las consecuencias a corto plazo.
- Enfócate en una cosa cada vez
Si intentamos cambiar varios hábitos a la vez o comenzamos varios proyectos perderemos mucho tiempo pasando nuestra atención de uno a otro y lo más probable es que acabemos haciendo más bien poco.
Como dice un famoso refrán “el que mucho abarca, poco aprieta”
- No siempre el camino va a ser fácil.
En todo proceso de crecimiento o consecución de un propósito hay cosas que no nos van a gustar hacer. Como explicamos en la entrada sobre el libro hábitos atómicos, lo mejor es intentar hacerlo fácil. Si te da pereza entrenar a la mañana, déjate toda la ropa preparada al lado de la cama, así será más fácil que tomes la decisión de ir a correr.
- Trabaja la resiliencia
Los fracasos o errores del camino pueden ser un aprendizaje. La habilidad de salir adelante y fortalecidos ante las adversidades nos hace más fuertes
Naval Ravikant aconseja pensar en uno mismo como un perdedor. De esa manera es más probable que puedas hacer cosas que realmente te interesen en lugar de tratar de encajar en la manada.
- Sé un continuo aprendiz:
Ninguna habilidad para la vida puede darte mayores dividendos que aprender a aprender. Sin embargo, la mayoría de la gente no sabe cómo hacerlo. Hoy en día tenemos la suerte de contar con multitud de medios gratuitos para mejorar nuestro aprendizaje y fomentar nuestra curiosidad.
- Disfruta del proceso.
El resultado es importante pero el camino en ocasiones lo es más. Hay que disfrutar del proceso, incluso volverse “el proceso”.
Centrarse primero en lo que quieres alcanzar conduce a hábitos basados en metas, pero si te basas en tu identidad lo interiorizas más: NO gracias, estoy dejando de fumar vs NO gracias, no soy fumador.
