El refrán ‘Dime con quién andas, y te diré quién eres’ es uno de los más conocidos y repetidos del idioma español.
Es un dicho, en forma de advertencia, con el que se indica al interlocutor que todas las personas somos predecibles hasta el punto de que a través de nuestra compañía, vestimenta, lugares que frecuentamos o cómo nos desenvolvemos se puede averiguar la personalidad de alguien y su forma de pensar y proceder.
No se sabe de donde viene este refrán pero hay constancia de su popularidad por la transmisión oral desde el siglo XVI. Hay varias obras literarias importantes publicadas en el siglo XVII, en las que aparece este refrán, (‘Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha’ de Miguel de Cervantes (1615), ‘Cartas en refranes’ de Blasco de Garay (1632), ‘La vida del Buscón llamado don Pablos’ de Francisco de Quevedo (1622)…)
Eres el promedio de las cinco personas con las que más tiempo pasas (Jim Rohn)
Jim Rohn sugiere que nos convertimos en una combinación de las cinco personas con las que pasamos más tiempo. Jim decía que podemos adivinar la calidad de nuestra salud, nuestra actitud y muchos aspectos de nuestra vida con tan solo mirar a las personas que nos rodean.
Piensa con quien compartes tu tiempo pregúntate
¿Hacen que yo sea una mejor persona?
¿Me animan a superarme y me exigen que me responsabilice de mis actos?
¿Debería convivir más o menos con estas personas?
Se aconseja encontrar tu “grupo”, un conjunto de amistades que te motiven a ser mejor.
Considera conscientemente a quién permites entrar en tu vida, no como un acto elitista, sino como alguien que quiere cultivar la mejor vida posible.
Intercambiamos pensamientos y acciones con las personas que nos rodean. Inconscientemente heredamos y adoptamos su manera de hacer, la forma de pensar, de comportarse y los hábitos (tanto buenos como malos) que forman nuestro entorno emocional y social.
Si la gente a nuestro alrededor fuman, beben y comen de manera poco saludable, seremos más proclives a hacer lo mismo. O si nuestro círculo se compone de gente deportista, seguro que acabaremos haciendo (más) ejercicio también.
Cuando nos rodeamos de gente de unas determinadas maneras de pensar, es más fácil que se nos peguen esas mismas ideas e ideologías.
Pocas personas tiene una personalidad y un carácter tan firme como para no dejarse influenciar por los demás o para no adquirir su mismo estilo de vida.
Las cosas buenas las aprenderás de los buenos. Pero si te mezclas con los malvados, echarás a perder incluso tu alma. (Musonio Rufo)
Empieza a evitar a las personas negativas
Si nos rodeamos de gente negativa, fracasada o tóxica, nos atrapará en esa energía negativa y dificultará que podamos atraer situaciones positivas.
Enfoca en rodearte de personas más positivas, que tengan aspiraciones similares a las tuyas, y a las que admiras.
No se trata de dejarlos atrás, pero sí de ir pasando más tiempo con gente que está más adelantado en el camino del éxito que buscas.

Reflexiona
¿Quiénes y cómo son las personas con las que compartes tu tiempo?
¿Te has dado cuenta si están influyendo en tu vida?
¿Crees que has adquirido ciertos hábitos de tus amigos y familiares?