Vamos a hablar sobre el libro “Mentir” de Sam Harris.
Sam Harris es un filosofo, neurocientífico, director del proyecto Razón y autor de varios libros.
En este libro relata cómo se vio influenciado al asistir a un seminario de la Universidad de Stanford llamado “El analista ético” que giraba en torno a esta pregunta ¿está mal mentir?. Según el autor, este seminario influyó profundamente en su vida, ya que acabó convencido de que mentir deteriora las relaciones y confianza de los demás.
Sam comienza el libro de forma categórica asegurando que ”mentir es la vía directa hacia el caos”
¿Qué es una mentira?
Mentir es confundir intencionadamente a los demás cuando esperan recibir una comunicación honesta. Cuanto más depende el bienestar de una persona de la interpretación de esos hechos, más trascendental es la mentira.
Es la situación en la que creemos una cosa y pretendemos trasmitir otra.
Sam Habla de la frontera entre mentir y engañar. Se puede engañar diciendo la verdad (ejemplo: podríamos ir a la acera del Ayuntamiento, llamar a un político y decirle que le estamos llamando desde el Ayuntamiento).
Verdad VS Veracidad
La veracidad es la intención de comunicar con honestidad, pero puede que estemos equivocados en algo que decimos, en ese caso lo que decimos es veraz pero no verdad.
Harris aboga por la honestidad ya que la describe como “un regalo que brindamos a los demás”. Afirma que se puede ser honesto y a la vez amable, sin llegar a ofender a los demás.
Todas las modalidades de mentira, incluso las piadosas, están asociadas a relaciones de peor calidad.

Diferencia dos tipos de mentiras
Actos de comisión: Cosas malas que hacemos
Actos de omisión: Cosas buenas que no hacemos
Normalmente los primeros son peores ya que requieren una intención deliberada y energía para llevarlos a cabo. No es lo mismo mentir sobre mi profesión de manera deliberada (soy ingeniero aeronáutico, que no corregir a alguien que cree que soy ingeniero aeronáutico).
El autor también incluye las mentiras piadosas como mentiras a evitar. Pone el ejemplo de la situación en la que nos regalan un jersey que no nos gusta. Sam hace esta evaluación de la situación “Me conmueve que te hayas acordado de mí. Pero no creo que pueda ponérmelo. Mi estilo oscila entre lo soso y lo muy soso”. De esta forma, nuestro amigo puede decidir quedarse el regalo, cambiarlo o dárselo a otra persona.
Los niños no aprenden a mentir hasta la edad de 4 años, cuando han adquirido la teoría de la mente (habilidad para comprender y predecir pensamientos, conductas, sentimientos e intenciones de otras personas y las propias).
También nos pone en la situación de que nuestra pareja nos pregunte si ese traje les hace gordo/gorda? Aquí el autor indica que hay que ver el subtexto del mensaje, es decir, si nos lo pregunta realmente porque quiere saberlo o porque quiere que le digamos que nos gusta tal y cómo es. O si es justo ese traje el que le hace gordo/gorda o le pasa con todos. Vaya, que no es tan sencillo…
Si decir la verdad resulta doloroso, puede haber otras verdades complementarias que no son tan dolorosas.
No hace falta que demos nuestra opinión si no nos la han pedido pero cuando nos la piden no hacemos ningún favor a nuestros amigos fingiendo no apreciar los defectos. Si les decimos lo que pensamos de verdad, la próxima vez también confiaran en nuestra opinión.

Efectos de la mentira
Mentir comporta un coste psicológico ya que hay que protegerlas continuamente de los choques de la realidad. Cuando decimos la verdad no hay que seguir el rastro, incluso podemos cambiar de opinión. Pero el mentiroso debe recordar lo que dijo.
Investigaciones indican que los mentirosos confían menos en aquellos a los que les han mentido, y cuanto más dañinas son sus mentiras menos confían en sus víctimas.
Efecto ilusión de verdad
Una vez que se ha introducido una mentira en el mundo es difícil anularla. Por ejemplo, Andrew Wakefield publicó un la revista ‘The lancet’ que la vacuna triple vírica ocasionaba autismo. Posteriormente se evidenció que el estudio era un fraude. Pero las consecuencias todavía siguen vigentes en gente que no confía en las vacunas.
Al mentir negamos a los demás la posibilidad de que vean el mundo tal y como es. La falta de honestidad no solo influye en nuestras decisiones sino también en las de los demás.