La mayoría de las corrientes filosóficas se han preguntado cuál es el sentido de la vida, y cada una a su manera ofrece herramientas para poder responder más o menos a la pregunta.
No hay una respuesta concreta, pero si claves para adentrarnos en la complejidad que esta pregunta nos puede ofrecer.
La primera clave sería distinguir entre significado y propósito de vida.
Lou Marinoff lo explica de esta forma en su libro Mas platón y menos Prozac:
El propósito es un fin que ha de alcanzarse, una meta. El significado tiene que ver con el modo en que lo conseguimos, en el modo que ocurren las cosas, no en el resultado final.

Ejemplos: Si estás viajando en coche y consultas el mapa, el significado del mapa es la representación que hace del territorio. El propósito es guiarnos a nuestro destino. A veces, aunque tracemos una ruta en el mapa puede que no lleguemos a donde deseamos. Del mismo modo, el mapa más exacto del mundo es inútil si no tienes intención de ir a ningún lado.
Si vas a una ciudad extranjera sin llevar ningún mapa ni guía, puede que sea más arriesgado pero puede ser igualmente gratificador, porque el propósito en esta ocasión es sorprenderte por cosas nuevas y dejarte llevar por la propia ciudad. Las cosas simples pueden ser muy significativas; las cosas inexplicables pueden tener un gran propósito.
Hay cosas que para nosotros pueden tener significado pero no formar parte de nuestro propósito. O no saber si encajan o no porque no tenemos claro el propósito. De la misma manera, podríamos tener claro nuestro propósito y encontrarnos que al final para nosotros carece de significado. A veces el propósito no esta tan claro en nuestra cabeza, pero mientras vayamos encontrando significado a lo largo del camino no estaremos perdiendo en tiempo.
Los propósitos van cambiando conforme pasa el tiempo. A una edad el pasar el mayor tiempo con los amigos puede ser lo que más sentido da a nuestra vida y en otro momento nuestra vida laboral pasa a tener preferencia, o el formar una familia, o viajar… De hecho un propósito nos puede llevar de manera inconsciente a otro.
Entender la vida no es fácil, la mayoría querríamos encontrar una pauta clara y precisa, por eso tendemos a crearnos hábitos. Queremos hacer cosas para conseguir mejorar pero no siempre lo conseguimos y eso causa frustración y dolor. Muchos filósofos coinciden en que la única constante en la vida es el cambio, y que todo lo que nos ocurre (sobre todo lo malo) sirve para aprender una lección. La clave está en darle sentido a todas esas cosas que nos encontramos en el camino.
Aunque a veces sea difícil encontrar el significado en el momento, un buen ejercicio es el de hacer una visión retrospectiva, retroceder varios años con la mente. Seguro que encuentras más de una circunstancia en la que te encontraste totalmente perdido y ahora le encuentras el significado que tuvo posteriormente.
Hallar el significado en pequeños momentos de la vida cotidiana resultad de lo más enriquecedor, como decía Rudyard Kiplin “llena el minuto implacable con sesenta segundos dignos de ser vividos”.
