Maldición del conocimiento

¿Te ha pasado alguna vez que, alguien te esta explicando algo y de repente no entiendes nada? La persona empieza a utilizar palabras desconocidas, anglicismos, tecnicismos… y te sientes perdido.

La maldición del conocimiento es un sesgo cognitivo que se produce cuando una persona comunicándose con otra, sin saberlo, supone que el receptor tiene los conocimientos necesarios para entender lo que dice.

Esta persona presupone que las personas que la están escuchando, disponen de más información de la que tienen realmente.

Se da muchas veces en educación, cuando un profesor presupone que un alumno tiene un conocimiento previo en un tema que esta explicando.

Este sesgo surge por tres economistas: Colin Camerer, George Loewenstein y Martin Weber.

Todos nosotros caemos en algún momento en la maldición del conocimiento y damos por hecho cosas que no deberíamos.

Ejemplos

El profesor de matemáticas dice: … utilizando la fórmula de la ecuación de segundo grado conseguimos el primer resultado, y con este resultado podemos …
¿Cuál era esa formula?

Un familiar me cuenta un cotilleo del pueblo y presupone que conozco a Paquita la hija de Luis el fontanero.
¿Quién es Luis?

Mi hijo me dice que después de reiniciar el router encienda la televisión.
¿Pero qué era el router?

El profesor de filosofía dice: …. ya vimos en su teoría de las ideas como explica el conocimiento y ahora veremos como el pensamiento platónico surge de una preocupación ética, conocer qué es el bien.
Te quedas pensando…, ¿que era eso de la teoría de las ideas?

Consecuencias

  • Las personas que reciben la información no entienden lo que se les están explicando.
  • Se pueden producir malentendidos.
  • Nos podemos sentir “tontos” como alumnos, pensar que sufrimos de falta de atención.

Como evitarlo

  • Busca analogías. Intenta preparar tu presentación como si se lo explicaras a un niño.
  • Usa ejemplos.  
  • Enseña de forma espaciada en el tiempo.
  • Usa una narración en la explicación.
  • Practica la empatía, ponerse en el lugar de nuestro interlocutor.

Este sesgo como el efecto Dunning-Kruger, son atajos mentales, trampas que nos pone nuestro cerebro.

¿Ahh, que he presupuesto que ya sabíais cuál era el sesgo de Dunning Kruger? La maldición del conocimiento.

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