La ira

La ira es un sentimiento de enfado muy grande y violento.

Surge porque ha ocurrido algo que no queríamos, y frecuentemente es algo causado por otra persona.

Para los estoicos es una de las emociones más destructivas.

Séneca escribió un tratado, llamado justamente De la ira, con el objetivo de ejemplificar mediante razonamientos y ejemplos prácticos el carácter del iracundo y todo el mal que produce a su alrededor.

Séneca pensaba que la ira era una locura temporal, y que incluso en los casos en los cuales está justificada, como cuando somos testigos de una injusticia o la sufrimos en carne propia, nunca deberíamos actuar movidos por el enfado ya que, según sus palabras: “otras emociones afectan nuestro juicio, pero la ira afecta nuestra cordura, otras emociones llegan como ataques suaves que pasan desapercibidos pero la mente del hombre es propensa a caer abruptamente en la ira”.

La ira es tan destructiva porque nubla nuestra vista, y como representa una especie de deseo de venganza contra quien sentimos que ha hecho algo incorrecto, el resultado puede ser malo.

«Cuando pienses que alguien te ofende o te insulta, no te dejes llevar por esa impresión. Recuerda que no es su comportamiento lo que te daña, sino tu juicio.» – Epicteto –

El primer paso es despegarse de la emoción y examinar la realidad con objetividad.
Razonar que ha ocurrido, y evaluar si realmente hemos sido dañados o estamos exagerando el evento en nuestras mentes.

¿Alguien te ha puesto mala cara? ¿La cajera del supermercado esta hablando y llevas tiempo esperando? ¿Alguien ha comentado algo negativo en tu foto de Facebook? ¿Alguien te ha quitado el aparcamiento y estabas tú antes?

Debemos poner en perspectiva la situación y abstenernos de responder. Hemos sido dañados por nuestra interpretación del hecho.

«Nuestra ira suele durar más que el daño que nos produjo la fuente de esa ira» – Séneca –

Si alguien te ha quitado ese aparcamiento, tendrás que buscar otro y es posible que llegues algún minuto más tarde a tu destino, ese es el daño real. Pero estará en tu cabeza durante más tiempo. En este caso eres el culpable de tu sufrimiento no el hecho en sí.

Seneca nos dice que no caigamos en la cólera y que no delincamos durante el arrebato, que elevemos nuestro nivel de tolerancia a las pequeñas circunstancias para no pasarnos la vida reaccionando a los actos de otros.

Después de poner la situación en perspectiva si no se trata de una nimiedad un estoico deberá actuar con decisión a pesar del miedo (Coraje).

No debes ignorar la causa de tu enfado. Si un empleado hace algo mal lo debes corregir. Si su comportamiento no mejora lo tendrás que despedir. Pero si te enfadas con él solo aumentará su resentimiento y te restará tranquilidad.

Recuerda, identifica lo que depende de tí. En este caso el comportamiento de los demás está fuera de tu ámbito de control.

Enfadarse por una situación rara vez la mejora, y simplemente dificulta tu capacidad de razonar. Si te enfadas, le das poder a quien te quiere dañar, le permites alterar tu estado mental.

¿Cómo gestionar la Ira?

Podemos cambiar nuestra perspectiva, tomar distancia (distanciamiento cognitivo) alejarnos mentalmente de nuestros problemas para ver sus contornos y enfocarlos mejor, logrando una mejor perspectiva de su dimensión.

Podemos ‘Calmar’ nuestro cuerpo. Relajar la musculatura de la cara, respirar con calma, caminar despacio, …

Despues de analizar si hemos sido realmente dañados, podemos evaluar también las intenciones de los causantes de nuestra ira. Es posible que la intención de la persona que nos ha causado ira sea un despiste o incompetencia en vez de malicia.
Nuestra ira suele reducirse al entender que fue un hecho accidental en vez de malintencionado.

Evalúa si el agresor merece una respuesta, muchas veces la mejor respuesta es la indiferencia. Ser ignorado puede ser el peor castigo para el que quiere atacarte.

No respondas como te atacan, responde como eres.

Habrá veces que el hecho estará justificado, que nosotros mismo actuaríamos de la misma forma que la persona que nos ha causado la ira.

¿Cómo puedes saber si alguien ha obrado mal si no conoces sus motivos? – Epicteto –

Acepta que va a haber gente estúpida en el mundo. …

Presta menos atención a las opiniones de los demás.
Deja ir el pasado, céntrate en el presente.

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