Inteligencia emocional

Inteligencia emoliconal es la capacidad que tenemos para gestionar, comprender o manejar nuestras propias emociones, ya que cada una contiene un mensaje importante.

Llegar a eso no solo nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida, sino a desarrollar y tener mejores relaciones con los demás, relaciones más respetuosas y comprensivas. Además, nuestra calidad de vida es directamente proporcional a la calidad de nuestro estado mental, por ese motivo es tan importante.

Una persona emocionalmente inteligente es aquella capaz de gestionar satisfactoriamente las emociones para lograr resultados positivos en sus relaciones con los demás.

El concepto surge en 1983 con el psicólogo Howard Gardner, quien considera a los test de coeficiente intelectual como insuficientes para lograr una apreciación de la inteligencia.

Daniel Goleman es autor de Inteligencia emocional, un libro que se convirtió en un auténtico best-seller. Propuso la idea rompedora de que la gestión positiva de las emociones era más determinante para el éxito en la vida que el coeficiente intelectual.

Claves para desarrollar la inteligencia emocional

Autoconciencia: Darnos cuenta o saber reconocer nuestras emociones y no dejarnos llevar por ellas. Entender cómo afectan -tanto a ti como a los demás- tus pensamientos y comportamientos. Fortaleza mental y asertividad.

Consciencia: aprender a ser más conscientes de lo que está sucediendo en nuestro interior y aceptar el poder de nuestra vulnerabilidad. Controlar los sentimientos y comportamientos impulsivos, manejar las emociones de manera saludable, tomar la iniciativa, cumplir con los compromisos y adaptarse a las circunstancias cambiantes.

Autoanálisis y Autocontrol: aprender a evaluar nuestras emociones y ser capaces de identificarlas; observar dónde está nuestro enfoque o hacia dónde estamos dirigiendo nuestra atención. Eso nos ayudará a tener una mayor capacidad para no reaccionar y saber medir nuestra paciencia. Aprender a darse un tiempo para respirar, reflexionar y tomar distancia de una situación, logrando así tener una mejor perspectiva, mejorar nuestra resiliencia y adoptar un mayor control emocional.

Empatía – Conciencia Social: en ocasiones estamos tan enfrascados en nuestros propios problemas, o nuestro ego se empeña en tener razón, que nos quedamos encerrados en un túnel con una sola visión. Dicho de otro modo: perdemos la capacidad de comprender el punto de vista de los demás o el por qué de una situación. Sin duda, la empatía es necesaria para reconocer los sentimientos de los demás, eliminar la indiferencia y aumentar nuestro nivel de comprensión. Aquí te dejo algunas reflexiones de Mahatma Gandhi que profundizan mucho en este aspecto.

Gestión de relaciones: saber cómo desarrollar y mantener buenas relaciones, comunicarse claramente, inspirar e influir en los demás, trabajar bien en equipo y gestionar conflictos.

Automotivación: aprender a dirigir nuestra atención hacia lo que sí deseamos, hacia metas y objetivos a los que aspiramos. Si no tenemos objetivos positivos hacia los que dirigir nuestra atención, nuestra mente se centra en los problemas, en los obstáculos y en todo lo que no funciona. De ese modo, se nos hará muy difícil superar los momentos difíciles y/o dejar de procrastinar.

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