Tercera Ola

La Tercera Ola fue un experimento para demostrar que incluso las sociedades libres y abiertas no son inmunes al atractivo de ideologías autoritarias y dictatoriales, realizado por el profesor de historia Ron Jones en el marco de su estudio sobre la Alemania nazi con alumnos de secundaria al convencer a sus estudiantes de que el movimiento eliminaría la democracia.

El experimento se llevó a cabo en el Cubberley High School, un instituto de Palo Alto, California, durante la primera semana de abril de 1967. Jones, al no poder explicar a sus alumnos por qué los ciudadanos alemanes, especialmente los no judíos permitieron que el partido nazi exterminara a millones de judíos y otros llamados «indeseables», decidió mostrárselo.

Jones escribió que comenzó con cosas simples, como la disciplina en el salón de clases, y que logró convertir a su clase de historia en un grupo con un gran sentido de la causa.

Jones llamó al movimiento «La Tercera Ola», debido a la noción popular de que la tercera de una serie de olas en el mar es siempre la más fuerte. Al parecer, el experimento cobró vida propia, cuando alumnos de toda la escuela se unieron a él.

A pesar de las implicaciones evidentes que este estudio ofrece sobre la maleabilidad mental del ser humano y de tener particular interés para los psicólogos que pudieran desear comprenderlo y prevenirlo, poco se ha hecho conocido sobre el asunto.

Experimento

Jones escribe que empezó el primer día del experimento (lunes 3 de abril de 1967) con cosas simples, como sentarse apropiadamente, insistiendo hasta que los alumnos fueran capaces de entrar al aula y sentarse correctamente en menos de treinta segundos sin hacer ruido. Luego procedió a ejercer más estrictamente la disciplina, tomando un rol más autoritario, lo cual resultó en una drástica mejora del rendimiento de los alumnos. 

Jones finalizó la primera lección con algunas reglas, aún pensando en que sería tan solo un experimento de un solo día. Los alumnos debían estar sentados y atentos hasta la segunda campana y tenían que levantarse para hacer preguntas, las cuales debían estar formuladas en tres palabras o menos, siempre empezando con las palabras “Sr. Jones”.

Para el segundo día había logrado convertir la clase de historia en un grupo con profundo sentido de disciplina y comunidad.  Jones nombró al movimiento “La Tercera Ola”,  inventó un saludo similar al del nazismo, y ordenó a los alumnos a saludarse de esa forma incluso fuera de clase. Todos los alumnos obedecieron la orden.

El experimento tomó vida propia cuando alumnos de toda la escuela se unieron a él: el tercer día la clase había pasado de 30 a 43 alumnos. Todos ellos mostraron mejoras académicas y una gran motivación. Todos obtuvieron una tarjeta de miembros, y les fueron asignadas tareas (como diseñar un logo de La Tercera Ola, no permitir que entrase al aula ningún alumno no perteneciente al movimiento, etc.). Jones les enseñó a sus alumnos cómo iniciar a nuevos miembros, y para el final del día, ya contaba más de 200 miembros. Jones se vio sorprendido de que algunos de los miembros le reportasen si alguno de los otros no cumplía las reglas del movimiento.

El jueves, cuarto día del experimento, Jones decidió terminar con el descontento popular con el movimiento, puesto que se estaba perdiendo el control del mismo: los alumnos se estaban involucrando demasiado, y su disciplina y lealtad con el movimiento era notable. Anunció a los alumnos que La Tercera Ola formaba parte de un movimiento a nivel nacional y que al día siguiente un candidato presidencial del movimiento anunciaría públicamente la existencia del mismo. Jones ordenó que asistieran al día siguiente a una reunión para presenciar el anuncio.

Jones se preocupó por el resultado del ejercicio y lo detuvo al quinto día. En vez del prometido anuncio, les fue presentado un televisor en el que sólo se veía ruido blanco. Tras unos minutos, Jones anunció que habían sido parte de un experimento sobre el fascismo, y que todos voluntariamente se habían creado un sentido de superioridad, similar al de la población nazi. Luego pasó una película sobre el régimen nazi para finalizar el experimento.

Conclusiones

Ron Jones quería abordar con sus alumnos el fascismo, y lo que se le ocurrió fue implantar un régimen de disciplina militar en su clase. Los alumnos se lo tomaron tan en serio, acosando a quienes no querían formar parte de su facción y delatándose unos a otros, que Jones se vio obligado a cancelar el proyecto a los pocos días. 

Es interesante ver cómo los adolescentes, muchos de ellos sumidos en el tedio y la frustración, algunos víctima de hogares desestructurados, caen en estos argumentos populistas, conociendo el relato que llevó a los nazis al poder. 

Sienten que forman parte de algo, que tienen un propósito, pero poco a poco esta tarea inocente va promoviendo entre ellos relaciones y maniobras muy inquietantes.

En el experimento se ve que el profesor manipula a un grupo de personas y como la idea de unidad se reproduce y se contagia.

Sesgos cognitivos

¿Qué sesgos cognitivos reconoces en este experimento?
A nosotros se nos ocurren estos 3:

1-Teoría de la identidad social

Los individuos tienden a anteponer la importancia de pertenencia a un grupo frente a los argumentos sólidos. Las personas adoptan juicios erróneos o falsos solo para permanecer dentro del grupo. El grupo puede llegar a influenciar en la conducta de una persona. Además en la masa el efecto dominó es mayor debido a que, una vez iniciado, la masa es ciega y estólida. La mayoría de los actos de barbarie se llevan a cabo con más facilidad si se perpetran en el mare mágnum de un grupo.

2-El sesgo de la autoridad

Las personas suelen fiarse más de las opiniones de quienes estén al mando.

Además, este sesgo ha demostrado que solemos estar condicionados por la información que viene de una figura de autoridad, independientemente de lo que esté diciendo.

3-El efecto de arrastre o efecto bandwagon

Es cuando hacemos o creemos en algo porque las personas que nos rodean lo hacen.
Por ejemplo, la popularidad de un producto puede hacer que lo percibamos como más deseable.

¿Crees que sería posible que, en la actualidad, triunfaran los partidos de ultraderecha?

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