A veces nos agobian los problemas y no sabemos cómo abordarlos, ni tan siquiera por dónde empezar. Existen técnicas que te ayudan a resolver problemas, en esta entrada hablaremos de un modelo para solucionar problemas.
En 1971 Thomas D’Zurilla y Marvin Goldfried idearon una estrategia de solución de problemas en cinco pasos para hallar soluciones nuevas a cualquier tipo de problema.
Pero antes de empezar con los pasos vamos a repasar las partes del cerebro que se encargan de este proceso.
La toma de decisiones a nivel cerebral
El cerebro es nuestra principal herramienta a la hora de tomar decisiones. Las zonas cerebrales implicadas en el proceso de tomar una decisión son:
Amígdala
Se encarga del reconocimiento y respuesta ante estímulos amenazantes o peligrosos. Es una respuesta bastante rápida y espontánea.
Nucleo accumbens
Es el sistema de recompensa del cerebro. Nos lleva a buscar actividades placenteras, y evitar las que no lo son. De igual modo que la amígdala, su respuesta es bastante inmediata.
Córtex prefrontal
Permite que evaluemos y controlemos la situación valorando todos los detalles del contexto, y también basándonos en nuestras experiencias anteriores. La corteza prefrontal puede controlar la activación de la amígdala y puede gestionar la activación del núcleo accumbens.
La técnica de solución de problemas en 5 pasos
1-Orientación general hacia el problema (La actitud)
Debemos darnos cuenta de que los problemas forman parte de la vida cotidiana y que, además, podemos afrontarlos eficazmente.
Una vez reconocida su naturaleza cotidiana, se trata de afrontarlos sin que distorsionen mucho nuestra vida normal.
Cada vez que nos topemos con uno, estaremos dispuestos a reconocerlo y a esforzarnos por buscar la mejor solución, inhibiendo la tendencia a ignorarlo o a actuar impulsivamente, sin pararnos a reflexionar.
Los interrogantes más importantes en esta primera parte son: cómo percibo el problema, cómo lo valoro, qué poder tengo sobre él y qué parte de mi tiempo ocupa.

2-Definición y formulación
Obtén información sobre todo lo que implica la decisión a tomar, analiza objetivamente sus causas y consecuencias y evalúa su importancia.
Define de forma precisa y especifica que es lo que quieres conseguir.
- ¿Qué sucede? ¿Qué me molesta?
- Buscar información relevante y objetiva.
- Comprender el conflicto.
- Establecer metas realistas.
- Revalorar el problema en este momento.
Si no estoy bien en mi trabajo aquí tengo que definir de forma concreta que es lo que me hace sentirme a disgusto (muchas horas, sueldo bajo, mal ambiente laboral, …)
También implicaría reflexionar qué grado de importancia tiene esta situación, en función de cuánto me esté afectando en mi vida cotidiana.

3-Generación de alternativas
Da rienda suelta a tu imaginación y propón la mayor cantidad y diversidad de alternativas de respuesta para así aumentar la probabilidad de encontrar la más adecuada.
Para el ejemplo anterior pensaría cuales son las posibilidades disponibles para solucionar mi problema: hablar con el jefe, pedir ayuda a un profesional para sobrellevar mejor la situación… Quizá dejar ya mismo el trabajo, ir buscando otro trabajo mejor sin dejar el actual…
- Principio de cantidad: escribe todas las que se te ocurran.
- Principio de dilación de juicio: no valorar las consecuencias, en principio todas las alternativas pueden ser válidas.
- Principio de variedad: proponer soluciones diferentes y combinarlas.
4-Toma de decisiones
Evalúa las diferentes alternativas considerando sus pros y sus contras para ir descartándolas poco a poco y así quedarte con la que te parezca mejor. Busca un lugar tranquilo, donde puedas pensar con claridad.
En esta etapa, puedes realizar un análisis de cada una de las opciones propuestas anteriormente. Por ejemplo, de la opción «dejar ya mismo el trabajo», las ventajas serían: reducir la ansiedad, eliminar rápidamente el malestar, tener disponibilidad absoluta para buscar otro trabajo…
Pero también hay que valorar los inconvenientes: quedarse sin trabajo, no tener ingresos durante cierto tiempo, quedarse sin derecho a finiquito por abandono voluntario… Es aquí cuando tienes que realizar un balance entre las ventajas y los inconvenientes de cada alternativa de solución imaginada anteriormente.
Hay que analizar todos los aspectos posibles, para luego elegir una opción y preparar el plan.

5-Puesta en práctica y verificación de la decisión
Una vez tomada la decisión, se pone en marcha el plan.
Lo adecuado es planificar evaluaciones intermedias en diferentes puntos. De esta manera, obtenemos un feedback y podemos realizar pequeños ajustes en función de cómo vaya el proceso. Estas evaluaciones intermedias, en los procesos largos y duros, nos indicarán nuestro grado de éxito.
Conclusión
No olvidemos que los problemas forman parte de nuestro día a día, que nuestro trabajo no es hacer que desaparezcan, sino crear o trabajar las herramientas que tenemos para afrontarlos de la forma más eficaz que podemos.
Varios nos seguirán afectando una vez que les «hemos realizado este tratamiento». Sin embargo, nuestro objetivo, en caso de no poderles dar una solución definitiva y a corto plazo, será minimizarlos.