Saber diferenciar qué podemos y qué no podemos controlar.
Así de fácil de explicar y de entender, sin embargo no es tan sencillo interiorizarla y aplicarla en nuestras vidas, en nuestro día a día. Pero cuando lo haces vives mucho más tranquilo, encuentras ese equilibrio tan bueno entre fluir y controlar, entre dejar ir y mantener.
A través de diferenciar qué depende de nosotros y qué no, y actuar en consecuencia, podemos tener paz mental y conseguir lo que nos propongamos.
Porque si te centras demasiado en lo que se escapa a tu control, la lógica dice que nunca podrás conseguir aquello que no depende de ti. Pero si concentras tus esfuerzos en lo que puedes controlar, avanzarás. Si te fijas demasiado en lo que no puedes controlar, tu mente estará mas dispersa y no discernirás con claridad lo que sí puedes hacer para mejorar tu vida.