Se suele decir que en Hollywood cuando un nuevo ejecutivo de estudio reemplaza a uno anterior, elimina todos los proyectos de películas antiguas en desarrollo y comienza otros nuevos. También pasa en muchas empresas, es algo que hacen muchos nuevos jefes. Cambian las cosas. Ese suele ser el objetivo de poner a alguien nuevo a cargo. Cuando funciona bien lo llamamos reforma, cuando no lo llamamos desastre.
Si alguna vez entras en una empresa o proyecto como jefe, antes de eliminar algo, entiende porque esta hecho así.
«Si no ves el uso que tiene, no te voy a dejar que lo deshagas. Entiéndelo, reflexiona. Cuando vuelvas y me digas que ya entiendes su uso, tal vez te deje que lo destruyas»

La valla de Chesterton
Gilbert Keith Chesterton fue un escritor y periodista británico católico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.
«No quites nunca una valla hasta que sepas la razón por la que fue colocada» -G.K. Chesterton
Esta idea, conocida como la valla de Chesterton, nos anima a entender bien algo antes de cambiarlo. Si las generaciones anteriores pusieron una valla en un sitio, quizá tenía sentido. Solo si entiendes muy bien por qué la pusieron deberías plantearte eliminarla.
Chesterton se refirió originalmente a esta idea en el ámbito legislativo. Para avanzar como sociedad necesitamos reformas constantes, pero en este proceso corremos el riesgo de eliminar tradiciones o instituciones que juegan un papel importante. De ahí la recomendación de equilibrar el progreso con la «tradición».
