Efecto Halo

Es la tendencia a gustarnos (o disgustarnos) todo de una persona, incluyendo cosas que no hemos observado, lo cual produce afirmaciones exageradas e irreales sobre sus capacidades, aptitudes o atributos. 

Ejemplo

Imaginemos que en una celebración conocemos a una chica llamada María. María es agradable, con un carácter dulce. Su nombre nos sonará entonces a alguien que estaría dispuesto a colaborar con una asociación sin ánimo de lucro.
La verdad es que no sabemos nada sobre la generosidad de María, pero como nos ha gustado, cuando pensamos en ella tenemos la sensación de que es una persona agradable. También nos gusta la generosidad y la gente generosa. Aunque no sabemos si ella realmente es o no generosa, rellenamos esa duda con una suposición que se adecúa a nuestra respuesta emocional. 

El termino fue acuñado por Edward Thorndike en 1915, se dio cuenta de que las personas a la hora de describir a otras, utilizan rasgos muy relacionados entre si. Realizó investigaciones con el ejercito y observó que los oficiales atribuían valoraciones positivas partiendo a menudo de una sola característica.

Si los rasgos eran positivos, serían todos positivos, y viceversa. En pocas ocasiones se daba combinación de rasgos positivos y negativos.  

Experimento: El orden de los adjetivos importa

En 1946 el psicólogo Solomon Asch planteó un experimento.

Etiquetó a una persona como “inteligente, trabajadora, impulsiva, crítica, testaruda y envidiosa” y a otra como “envidiosa, testaruda, crítica, impulsiva, trabajadora e inteligente”. A pesar de utilizar los mismos adjetivos, la primera persona recibía mejores evaluaciones. Lo único diferente era el orden de los adjetivos. En el primer caso los adjetivos positivos estaban al principio, lo cual le llevó a concluir que la primera información que recibimos afecta a cómo se recibe la información posterior. Así mismo, los adjetivos negativos de la segunda persona (envidiosa y testaruda) eclipsan a todos los demás.  

Una vez más este sesgo deriva de nuestro sistema automático, nuestro cerebro necesita información rápida y segura sobre lo que está a nuestro alrededor. Es algo adaptativo. Eso hace que muchas veces saque conclusiones de una sola característica y la infiera a todo lo demás. 

Este efecto se utiliza mucho en el mundo de la publicidad y el marketing, utilizan los atributos positivos de una persona famosa y los transfieren al producto (Futbolistas que anuncian calzado deportivo, relojes, actores que anuncian café, colonias… ).

Conclusión

La próxima vez que pienses eso de  “la primera impresión es la que cuenta» no estarás del todo desencaminado. 

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