Todos sabemos que el ejercicio la alimentación y el sueño son importantes en nuestra salud, pero no le damos la suficiente importancia a LA RESPIRACIÓN.
Es algo que hacemos de forma automática, no nos requiere esfuerzo y a muchos nos parece que solo nos sirve para sobrevivir, cuando en realidad nuestra salud se puede beneficiar muchísimo si la realizamos correctamente.
De media un adulto respira unas 24000 veces al día (de 12 a 18 veces por minuto).
Cómo se hagan esas respiraciones tiene consecuencias importantes para nuestra salud, rendimiento y estado de ánimo:
-Respiraciones por la nariz o por la boca.
-Lentas o rápidas
-Profundas o superficiales.
Las culturas más antiguas daban mucha importancia a la respiración pero hoy en día es un tema al que no damos la atención que merece.

La respiración óptima
Debes intentar respirar siempre por la nariz y respirar con una frecuencia inferior. Es decir, una respiración nasal, lenta y poco profunda.
Respirar por la boca es perjudicial, se traduce en estrés y cansancio.
Por qué respirar por la nariz
Estamos diseñados para respirar por la nariz. Cuando lo hacemos, ésta purifica, calienta, humedece y presuriza el aire para que podamos absorber mucho mejor (entre un 10% y un 15% más) el oxígeno que contiene en nuestros pulmones.
Es la primera línea de defensa de nuestro sistema inmunitario. La respiración nasal multiplica por seis veces la cantidad de monóxido de nitrógeno en nuestro cuerpo, que es un gas que contribuye a mejorar la circulación sanguínea y a que, en consecuencia, tengamos energía durante todo el día.
El centro respiratorio
El centro respiratorio se encuentra en el bulbo raquídeo que es la parte más baja del tronco del encéfalo.

Este centro, recibe señales de control de sustancias químicas, neuronales y hormonales. Con todo esto controla la velocidad y la profundad de los movimientos respiratorios del diafragma y otros músculos respiratorios.
Es decir, si por ejemplo el centro respiratorio recibe la señal de niveles altos de dióxido de carbono, porque has respirado menos, manda la orden al diafragma y músculos de respirar más veces.
Con esto podemos decir que automáticamente nuestro cuerpo regula la respiración para que sea optima para nosotros.
Pero…
¿Y si conscientemente regulamos la respiración, qué pasa?
Cerebro
Nuestro control ejecutivo se encuentra en la corteza frontal. Desde aquí se pueden enviar órdenes de manera voluntaria al centro respiratorio y modificar su actividad.
Es decir, si nosotros conscientemente queremos hacer una respiración más profunda, la corteza cerebral mandará una orden al centro respiratorio.
La respiración consciente es una de las herramientas más utilizadas en la meditación. Se utiliza como ancla para estar en el momento presente.
Las técnicas de mindfulness se basan en tres componentes principales: la atención, la consciencia corporal y la regulación emocional.
Con la práctica del mindfulness se consigue una modulación de las emociones y desarrollo de la metaconsciencia (ser conscientes de nuestra consciencia)
El miedo y la ansiedad
Entre todas las emociones, la emoción del miedo es una de las más potentes ya que nos genera ansiedad. El miedo no mantiene en alarma ante peligros, pero muchas veces estos peligros nunca ocurren, generándonos un estado hiperactivo sin razón. El origen de éste tiene lugar en varias estructuras cerebrales, iniciándose en la amígdala. También están implicadas el núcleo basolateral, el núcleo corticomedial y el núcleo central de la amígdala, el hipotálamo, la corteza y la sustancia gris periacueductal (tronco encefálico de las distintas estructuras que participan en el miedo.)
En personas que meditan regularmente, se ha demostrado una mayor regulación a nivel cognitivo por parte de la corteza prefrontal, inhibición de la amígdala, originando una menor excitación emocional.
Experimento

Samuel Gil en su página sumapositiva, nos habla de la importancia de la respiración y nos expone el siguiente experimento:
James Nestor se sometió a un experimento médico controlado por un profesor de la Universidad de Stanford consistente en bloquear mecánicamente su nariz con unos tapones de silicona por diez días y observar el impacto que esto tenía en su salud.
Tan solo diez minutos después de comenzar el experimento de respirar exclusivamente por la boca, James se sentía mal.
Su frecuencia cardíaca se vio alterada afectándose la variabilidad de la misma (lo cual es un indicador de estrés) y su presión arterial subió trece puntos, poniéndolo en un estado de hipertensión de grado dos.
Durante el tiempo que duró el experimento pasó a roncar profusamente deteriorando su sueño, con todas las consecuencias derivadas de ello. Sus capacidades intelectuales se vieron también seriamente resentidas. Su capacidad de concentración disminuyó notablemente al igual que su capacidad de memorizar nuevas cosas.
Pocas horas después de volver a respirar por la nariz su estado de ánimo y sus constantes vitales volvieron a sus niveles habituales.

Conclusiones
La respiración es el cuarto pilar de la salud.
Sin embargo, es la gran ignorada en la actualidad tanto por la medicina como por la sociedad en general.
Es importante realizar las respiraciones por la nariz.
Aunque nuestro cuerpo (el centro respiratorio) regula la respiración de forma automática, para que sea optima para nosotros, podemos conscientemente modificar la respiración y eso a su vez puede modificar nuestro estado.