Clickbait

Estamos rodeados digitalmente de titulares y mensajes que tienen como objetivo llamar nuestra atención, destacar.

El clickbait ha sido traducido al español como ciberanzuelo o anzuelo de clicks. Contenidos en internet que apuntan a generar ingresos publicitarios usando titulares y miniaturas de manera sensacionalistas y engañosas para atraer la mayor proporción de clicks posibles.

En esta entrada no vamos a discutir sobre beneficios o costos que tiene usarlo ni de si es éticamente correcto, lo que vamos a hablar es sobre el comportamiento humano:
Cuales son las causas por las que caemos en este efecto.

Como siempre tenemos que ser conscientes de que no podemos escapar a los sesgos cognitivos en nuestro día a día, pero conociéndolos puede que estemos más alerta.

Vamos a hablar del “sesgo de curiosidad” o “brecha de curiosidad”.

Brecha de curiosidad

Este sesgo fue expuesto por el psicólogo George Loewenstein.

George explica que la curiosidad surge cuando deseamos conocer más sobre algo; y esa brecha nos produce una sensación de querer saber más sobre lo que nos intriga.

La falta de información, en general, creará curiosidad. Una vez que se recibe una cantidad suficiente de información, la curiosidad disminuye.

La brecha de la curiosidad se explora en varias áreas de los negocios y la tecnología. Los especialistas en marketing estudian cómo funciona la curiosidad humana en un intento de impulsar a los lectores a acceder al contenido.

En la práctica del clickbait los títulos tienden a hacer promesas excesivas mientras que el contenido no se entrega bien.

Lo más importante es el titular.

Al crear una brecha de curiosidad, está provocando a su lector con una pista de lo que está por venir, sin revelar todas las respuestas. 

La curiosidad surge cuando nuestra atención se da cuenta de que hay una brecha en nuestro conocimiento, cuando existe una información que no conocemos y que necesitamos saber para no sentirnos privados o aislados.

Miedo a perderse (FOMO)

El clickbait también influye en el denominado efecto FOMO «Fear Of Missing Out», que podría traducirse como ‘miedo de quedarse afuera’. Es la angustia que las personas sienten frente a la posibilidad de no enterarse de informaciones, eventos o hechos trascendentales. 

Las redes sociales, en particular, funcionan creando un ciclo de retroalimentación que se refuerza a sí mismo, donde pequeños golpes de dopamina, la hormona del placer, surgen de interacciones rápidas como revisar sus notificaciones.

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