Hay un cuento en la tradición budista que dice así:
Buda está sentado en un bosque en compañía de sus monjes cuando llega un campesino con aspecto muy apenado. Los monjes le preguntan qué le ocurre, y el hombre responde: “Soy muy desgraciado, he perdido mis 12 vacas. ¿Las habéis visto?”
Los monjes responden negativamente y el granjero continúa en su busca.
“Amigos”, dice el Buda a sus discípulos cuando el campesino se ha marchado.
“Sois afortunados; no tenéis ninguna vaca”.
Este cuento trata sobre el apego y las pertenencias que te crean preocupaciones.

“Cuantas más cosas hayamos de cuidar, cuantas más preocupaciones y proyectos tengamos en marcha, menos espacio habrá en nuestra vida para relajarnos y ser felices”, Ben Curtis.
El desapego
Cuando nos apegamos demasiado a nuestras posesiones restringimos nuestra energía hacia adentro, aferrándonos con fuerza a los objetos materiales por nuestra dependencia de ellos o por nuestro miedo a perderlos. Lo que lleva a la perpetuación de nuestro propio sufrimiento. Pero podemos empezar a liberarnos de nuestra angustia cuando empezamos a cultivar la práctica del desapego.
Reflexión
¿Cuántas vacas tienes en este momento?
Haz una lista con todas las cosas que tienes que cuidar, que sufrirías por perderlas.
¿Estarías más relajado y feliz si esta lista fuese más pequeña?
¿Cuáles son las vacas que merece la pena alimentar?