Las personas ayudan porque en el pasado se han visto reforzadas por hacerlo, mediante resultados positivos o evitación de consecuencia negativas.
Todas las culturas prescriben actuar de manera prosocial. Las reglas se trasmiten a través de la cultura y procesos de socialización. Dentro de estas reglas se encontrarían la reciprocidad, equidad y responsabilidad social.
La conducta de ayuda se aprende por observación o imitación.
Se ha visto que el castigo por no ayudar no incrementa la frecuencia de la conducta de ayuda porque produce un estado emocional negativo.
Los factores emocionales también influyen, un estado emocional positivo se correlaciona directamente con la conducta de ayuda. Recíprocamente el hecho de ayudar contribuye a mantener un estado de ánimo positivo.
La presencia de sufrimiento de otra persona provoca una activación empática, esta activación es universal aunque pueda estar influida por características personales.
Las personas también pueden ayudar en base a una respuesta emocional de preocupación empática. LA ayuda será más altruista entre familiares o conocidos, mientras que en otras ocasiones la motivación se basa en disminuir nuestro propio sentimiento de malestar.
El grado de semejanza influye de manera que atribuimos menos responsabilidad en las cosas que les pasan a las personas semejante a nosotros.
PETICIÓN DE AYUDA
Nos cuesta pedir ayuda. Gross y Mcmullen proponen un modelo de conducta de pedir ayuda que consta de tres partes:
- ¿El problema que tengo se solucionaría si pido ayuda?
- ¿Pido ayuda a alguien o no la pido?
- ¿A quién pido ayuda?
Beneficios y costes
Como en anteriores ocasiones, a la hora de pedir ayuda sopesaríamos beneficios y costes. Los elementos que más influyen en la percepción de éstos son:
-Las características personales: Los hombres y las personas con alta autoestima piden menos ayuda.
– El tipo de problema.
– Cómo es el potencial donante de ayuda.
Asociamos a más costes que recompensa si:
-La persona que nos ayuda la consideramos semejante a nosotros.
-No se puede devolver el favor.
-Nos sentimos en situación de inferioridad.
-La causa del problema es interna (algo que dependa de nosotros).
-La ayuda requiere habilidades especiales
Conclusión
Después de toda esta información, la próxima vez que ayudes o pidas ayuda analiza cómo se comporta tu mente.
La cuestión es, aunque somos animales sociales y aprendemos a ayudar desde pequeños, ¿existe realmente el altruismo o al final ayudamos para sentirnos mejor con nosotros mismos?
