La conducta de ayuda se define como cualquier acción que tenga como objetivo proporcionar algún beneficio o mejora del bienestar de otra persona.
Cuando nos encontramos en una situación de emergencia o que requiera nuestra actuación, nuestra mente pasa por diferentes procesos automáticos para tomar decisiones:
- ¿ESTA SITUACIÓN ES NORMAL?
Si estamos estresados, distraídos o vamos pensando en otras cosas puede que no nos demos cuenta de que estemos en una situación de urgencia - ¿ESTAMOS ANTE UNA EMERGENCIA?
Depende de la ambigüedad de la situación y de lo que hagan las demás personas.
Ignorancia pluralista: Se trata de inhibir la expresión de una actitud o emoción porque se piensa que la mayoría no lo comparte. (Si estamos en un sitio concurrido y vemos humo pero no observamos que las demás personas se preocupen, posiblemente nosotros tampoco lo hagamos). - ¿SOY RESPONSABLE DE ACTUAR?
Cuando nos encontramos rodeados de gente es más fácil que pensemos que ya actuará algún otro, a más personas, más facilidad para ceder la responsabilidad.
Depende de la ambigüedad de la situación y de lo que hagan las demás personas. - ¿SOY CAPAZ DE ACTUAR?
Nuestra propia visión de las capacidades que tenemos hará que actuemos más o menos. Hay estudios en los que se observa que los hombres prestan más ayuda en situación de emergencia (tipo coche averiado, edificio en llamas..) dado que se ven con más fuerza física y habilidades técnicas, en cambio si la ayuda requiere empatía, las mujeres ayudan más. En situaciones donde se deben hacer pequeños favores no se han observado diferencias. - ¿DECIDO ACTUAR?
Una vez pasado por todo el árbol de decisiones podríamos decidir no actuar por miedo a las consecuencias, por creencia limitantes, temor a ser evaluados…

Todo lo que tiene que pasar para ayudar
Darte cuenta de que la situación es anormal, interpretar que es una emergencia, asumir la responsabilidad de actuar, considerarte capaz de ayudar y por último tomar la decisión de intervenir.