¿Eres de los que apruebas los exámenes y en cambio te suspenden los profesores? ¿De los que culpan a las causas externas de las cosas que salen mal y te atribuyes las que salen bien?
Sobre esto trata la entrada de hoy, del proceso de atribución.
El psicólogo austriaco Fritz Heider, padre de la teoría de la atribución, la definió
como un método para evaluar cómo la gente explica el origen de su propio
comportamiento y el de los demás.
Cuando hacemos atribuciones
Muchos estudios demuestran que las atribuciones son espontáneas e inconscientes, sin
embargo no ocurre siempre. En las situaciones donde la explicación de lo que
sucede es obvia no es necesario atribuir nada.
Las situaciones en las que es más probable que sucedan son:
- Acontecimientos inesperados: Por ejemplo, si un amigo nos niega ayuda intentaremos buscar el por qué para poder aumentar el control y disminuir la incertidumbre de lo que está ocurriendo
- Objetivos no logrados: Si suspendemos un examen buscaremos el por qué.
- Fallos y éxitos: Cuando fallamos realizamos más atribuciones sobre nuestro comportamiento
que cuando acertamos. - Acontecimientos negativos: Como catástrofes, donde necesitamos una explicación para poder
tener algo más de control. - Condicionadas por las emociones: Cuando sentimos una emoción negativa la intentamos
racionalizar para poderla manejar mejor. (pasamos de responder con el sistema límbico al
sistema racional, más lento pero no tan instintivo).
El modelo atribucional de Heider distingue entre atribuciones internas o personales y externas o ambientales. Si atribuimos nuestra propia conducta a causas internas nos responsabilizamos de ella, mientras que si creemos que la causa es externa esto no sucede.
Por ejemplo
Si vamos a revisar un examen podemos actuar de dos formas diferentes:
1) Vengo porque me ha suspendido el examen (atribución externa) el profesor es el
causante.
2) Vengo a verle porque he suspendido el examen (atribución interna).
Cuando la atribución es externa el hecho se convierte en no controlable, eso hace ponerse
al sujeto en posición de víctima “Como usted me ha suspendido, tiene usted el control yo
no puedo hacer nada, usted me tiene manía…»
Mientras que si la atribución es interna ya se está asumiendo que quizá ese día no estuvo
atento o no se encontraba bien, o no estudió lo suficiente, sea lo que sea es algo que está bajo su control, puede rectificar y puede mejorarlo, aprender y el acontecimiento deja de
ser inestable.

Sesgos de atribución
Sesgo de correspondencia: Tendencia a atribuir la conducta de alguien a sus disposiciones
internas sin tener en cuenta la situación (por ejemplo pensar que alguien ha llegado tarde al
trabajo porque es un vago y no porque tiene muchas cargas familiares y está exhausto).
Efecto del falso consenso: La tendencia a considerar que la forma de actuar de uno mismo es la general y pensar que las otras personas reaccionaran de la misma manera.
Atribución defensiva: Se trata de un deseo por parte del observador de hacer atribuciones que pueden reducir la amenaza que representa una situación para él. Por ejemplo, si vemos un accidente y el conductor del coche es parecido a nosotros, si la responsabilidad no está clara, tenderemos a culpar a los factores situacionales antes que al conductor, ya que nosotros podríamos vernos en la misma situación.
Atribuciones favorecedoras del yo: Las personas tiene a atribuir sus éxitos a factores internos mientras que sus fracasos los explican por elementos externos.
Sesgos autoensalzadores: Cuando se asumen los éxitos en vez de fracasos.
Sesgos autoprotectores: Cuando se niega la responsabilidad de los fallos.