El lenguaje tiene dos capacidades:
1-La capacidad descriptiva.
2-La capacidad generativa.
Imaginemos las siguientes situaciones
Una persona dice:
Mi coche se ha roto, no arranca. Soy un desgraciado todo lo malo me pasa a mí.
Una persona dice:
He suspendido el examen parcial de Matemáticas. Soy idiota, no voy a pasar de curso.
La primera persona al decir “mi coche se ha roto” esta haciendo una descripción de lo que le esta pasando.
Al decir “soy un desgraciado” esta haciendo una interpretación de lo que pasa.
Somos esclavos de nuestras interpretaciones.
Al hacer la descripción, la mente esta tranquila, en modo de exploración, pero al interpretar la frase “que desgraciado soy” la parte del cerebro que le permite buscar soluciones al problema (partes prefrontales) se ven bloqueadas por la amígdala (parte emocional de nuestro cerebro).
El lenguaje sirve para describir y tiene que servir para crear una realidad mental que aumente nuestras posibilidades y no las reduzca.
Si me pregunto por ejemplo: ¿Por qué me pasa a mí? Eso desespera. No hay un por qué. Hay gente buena a la que se le rompe el coche sin ningún por qué.
No busques el por qué sino el para que.
¿Qué puedo aprender de lo que me ha sucedido?
“Lo que importa no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas ante ello.” – Epicteto
