Si vemos a alguien tirando dinero al suelo, nos parece que esta loco. Nos molesta por que sabemos que tiene valor y tirarlo es una estupidez.
En cambio, muchas veces nosotros mismos desperdiciamos nuestro tiempo, que tiene un valor todavía mayor. El tiempo es un bien realmente escaso. Ninguno sabe cuanto tiene, pero sabemos que es limitado. A diferencia del dinero no podemos conseguir más cuando se nos acabe. Algo invisible, pero siempre presente. No se sí habéis visto la película ‘In Time’, pero trata un poco sobre esto.
En nuestro móvil por ejemplo, tenemos una forma fácil y precisa para ver como pasa el tiempo. Podemos ver como pasará y ver como pasó antes. Lo podemos hacer mirando el calendario o el reloj.
Al tenerlo tan controlado de una forma tan natural no nos damos cuenta del camino que nos ha traído hasta aquí.
En esta entrada quiero hablaros de la historia del tiempo, como hemos pasado de calcular los días fijándonos en el sol, hasta el calendario que tenemos hoy en día.
La historia del tiempo
Hay magnitudes que son fáciles de medir.
Puedo calcular distancias, las puedo comparar con mi pie, o con otro objeto.
Puedo calcular pesos. Tengo la opción de comparar el peso de dos objetos por ejemplo.
Pero para el tiempo se necesita de algún mecanismo que evolucione de forma cíclica y predecible.
Así que los humanos nos tuvimos que fijar en la naturaleza y buscar algunas referencias.
La mas evidente era el sol. Salía cada mañana y se ponía cada noche, pero era difícil de utilizar, porque no estaba siempre el mismo tiempo en el cielo durante todo el año.
Dependiendo de la latitud en la que estés en el planeta la luz solar varía mucho a lo largo del año.
Si estas justo en el ecuador del amanecer al anochecer pasan 12 horas, pero si te vas alejando la cosa cambia. Por ejemplo en España suele haber 9 horas de sol en el día más corto y 15 en el más largo (en el solsticio de verano).
En Helsinki 5 horas en el más corto y 19 en el más largo.

Aquí se dieron cuenta que los solsticios eran una buena referencia. El tiempo entre dos solsticios era cíclico, y podían representar un año.
Mesopotamia
Allá por el tercer milenio antes de Cristo, Mesopotamia era la zona mas avanzada de occidente. Allí surgió el primer calendario el Sumerio que tenía 12 meses.
Pero para medirlos se fijaron en la otra gran referencia que tenían, en la luna.
Así que esos meses duraban más o menos 28 días, que era en lo que tardaba un ciclo, de luna nueva a la siguiente. La luna era un calendario gigante para todo el mundo.
Mirándola más o menos sabían en qué día del mes estaban.
Pero tener 12 ciclos era un poco lío, por que la tierra sigue dando la vuelta al sol a la misma velocidad, y se queda un desfase que hay que corregir. Y lo solucionaban añadiendo un mes mas cada 4 años. Lo que hacemos con los años bisiestos pero a lo bruto.
Babilonios
Los sumerios inspiraron a los babilonios, que lo copiaron pero añadieron novedades.
Empezaron a medir los días en 24 horas. Las horas en 60 minutos, Y empezaron a celebrar como día sagrado uno de cada 7. Que a los años se convertiría en nuestro domingo.
Roma
Pero fueron llegando los avances mesopotámicos a Roma. Y empezaron a crear lo que es hoy en día nuestro calendario.
Primero empezaron con un calendario de 10 meses de 30 días. Más o menos de marzo a diciembre. Y no se sabe muy bien qué hacían con los dos meses restantes.
Luego ya en el siglo 7 a.c. añadieron esos dos meses y empezaron los meses a tener 29 o 31 días. No había de 30 días por un tema de superstición, pensaban que los pares darían mala suerte.
Así estuvieron hasta casi 6 siglos después. En el año 153 a.c. Decidieron que el año empezaría en enero y que tuvieses 12 meses.
Mantuvieron el nombre de los meses pero cambiaron el orden. Es decir…
El mes número siete que era september pasó a ser el mes noveno.
El mes número ocho que era october pasó a ser el décimo.
El mes número nueve que era november pasó a ser el decimoprimero.
Y el mes número diez que era december pasó a ser el decimosegundo.
¿Lo habías pensado alguna vez? ¿Curioso no?
Todos se movieron dos meses y hoy dos milenios después seguimos teniendo meses donde su orden no concuerda con su nombre.
Todavía este calendario seguía produciendo desviaciones. Y tenían que añadir dos meses extra cada 4 años. Pero el apaño no les funcionaba mucho, y en unos siglos se desviaba y tenían un calor de la leche en Diciembre.
Julio Cesar
Entonces llego Julio Cesar. Que pidió a un astrólogo que arreglara el calendario.
Según los cálculos de este astrólogo, la duración de un año fue fijada en 365 días y 6 horas.
Es impresionante por que solo se equivoco en escasos 10 minutos.
Así nació el calendario Juliano, que acabo incluyendo un día extra entre el 24 y el 25 de febrero.
Según la forma extraña que tenían los romanos de nombrar a sus días, el 24 de febrero era el sexto día antes del mes de marzo así que al día extra se le llamó bis sextus, de donde viene el nombre de bisiesto.
Los romanos dejaron un calendario casi para la eternidad. Se mantuvo en vigor durante casi 15 siglos.
Pero lo de ordenar los años a los romanos no se le dio tan bien.
A la hora de contar los años se liaron un poco. Nosotros solo tenemos un punto de referencia, el nacimiento de Jesucristo. Ellos tenían tres formas de contar los años.
- La fundación de roma que calculaban como el tercer año de la sexta olimpiada griega. (753 a.c)
- Desde la expulsión de los reyes y la fundación de la república. (509 a.c)
- La más usada, la que usaba el pueblo se basaba en los nombres de los cónsules.
Como el consulado cambiaba de mano cada dos años, y lo ocupaban dos personas se referían a los años como por ejemplo: El año de Fulanito y Menganito.
A los cónsules se les llamó pretores (‘caudillos’), haciendo referencia a sus obligaciones como comandantes supremos del ejército de Roma.
El cristianismo
Lo que hizo el cristianismo fue cambiar la distribución de los días dentro del mes. Empezó a usarse el termino de ‘semana’, que se organizaba alrededor de un día sagrado, el domingo.
Con la caída del imperio romano, en el año 534 d.c. se cambio la forma en que se contaban los años. Y a partir del siglo seis se empezó a usar el naciemiento de Jesucristo como referencia.
Pasaron los siglos y para el siglo XVI los 10 minutos de retraso anuales se habían convertido en 10 días de desfase.
Así que el Papa (Gregorio XIII) impulso un nuevo calendario, como ya hizo Julio Cesar. Y como adivinareis de ahí viene el nombre del calendario Gregoriano. El nuevo calendario oficial del mundo Católico.
Este nuevo Papa mostró su desconformidad con el calendario de aquella época, ya que una de las fechas más importantes para la Iglesia Católica no estaba correspondiendo con las estaciones del año.
Así que en 1580 se juntaron varios astrólogos ilustres y plantearon unos ajustes que ya definen nuestro calendario actual.
Había que quitar 10 días, así que en 1582 el papa pidió que al acabar el 4 de noviembre se saltase al 15 de noviembre. Un apaño.
Los países protestantes no cambiaron el calendario hasta siglos después. Por ejemplo Inglaterra no lo cambio hasta 1752.
Los ortodoxos se resistieron más, Bulgaria en 1916, Rusia en 1918, Grecia 1923.
Todos lo adoptaron.
En el siglo XIX y XX también lo adoptaron países no cristianos. Hasta lo que es hoy, el calendario universal de la humanidad.