El otro día, hablando con una amiga, me comentó que a veces sufría un bloqueo por su perfeccionismo.
He estado leyendo sobre el tema y es más frecuente de lo que nos parece.

Nos preocupamos tanto en perfeccionar los detalles que nos enredamos en afinar y pulir y el trabajo nunca se termina.
Esforzarse por dar lo mejor de nosotros y realizar un buen trabajo no es malo.
Sin embargo, cuando se confunde excelencia con perfección puede suceder un bloqueo.
Este bloqueo te obliga a derrochar energías, te hace más lento e ineficiente, te llena de dudas, y no te proporciona la satisfacción que da el trabajo hecho y terminado. Ese «bloqueo» genera además una sensación de agobio creciente. Porque ves que los plazos se te echan encima y lo que tienes que hacer no está como a ti te gustaría.
Nos lleva a desesperarnos por pequeños detalles que no aportan y nos convertimos en esclavos del detallismo y del perfeccionismo.
Aunque todos sabemos que el perfeccionismo es una actitud irrealista es difícil controlar esta situación de bloqueo.
El perfeccionismo se encuentra asociado comúnmente al trabajo, aunque no es el único ámbito donde podría verse.
¿Por qué me sucede?
Aunque puede haber una parte que venga en nuestro ADN, el origen puede ser en parte por el sistema educativo.
Se presiona mucho en el colegio desde una edad temprana para que los niños no se equivoquen.
Se les califica con una nota, pueden tener la sensación que esa nota final es lo único que importa. No se valora tanto el aprendizaje y se asimila la idea de que es malo equivocarse.

Se puede crear en el inconsciente el pensamiento: “si no hago nada, no me equivocaré, no fallaré y no seré castigado”
También puede ser por una presión por parte de la familia. Unos padres que exigen mucho, o la comparación con otros herman@s.
¿Cómo evitarlo?
Se recomienda seguir estos consejos.
ACEPTA EL ERROR
Hagas lo que hagas, los errores siempre van a estar ahí. El concepto de «defectos cero» no existe ni existirá.
BUSCA SITUACIONES PROGRESIVAS
Piensa alguna situación, en el pasado, en la que hayas tenido que realizar algo poco a poco, progresivamente y que te haya servido como experiencia de aprendizaje.
TEN CLARO EL OBJETIVO
Ten presente cuál es el propósito de la tarea o el trabajo que estás a punto de empezar.
REBAJA LAS EXPECTATIVAS
No pretendas hacer todo perfecto
PASO A PASO
Comenzar a moverse es mejor que quedarse quieto, paralizado.
IDENTIFICA PUNTOS CLAVE
Analiza la tarea o el proyecto que tienes delante y detecta los puntos importantes para distinguirlos claramente de los detalles y extras.
LOS DETALLES, AL FINAL
No te pares a afinar y pulir, reserva un tiempo al final para los retoques
No hay error: Tenemos que reprogramar la idea del error como algo negativo. Si cometemos un fallo, pero podemos sacar un aprendizaje, habrá sido útil.
Conclusión
Aprender a aceptar el error y flexibilizar nos ayudará a superar este perfeccionismo que no es sano, que nos puede acarrear problemas laborales y personales.