En una entrada reciente hablamos de que Daniel Kanheman (uno de los psicólogos más influyentes actualmente) revela que no existe un concepto de felicidad único.
Divide el concepto de felicidad en dos
Bienestar emocional
Experimentar emociones positivas, como nos sentimos en el presente. Es instantáneo pero fugaz. Tiene más que ver con la socialización.
Satisfacción con la vida
Como nos sentimos respecto cómo ha sido nuestra vida hasta este momento. Tiene que ver con el éxito, o que conseguimos, nuestras metas.
Dos tipos de felicidad: Eudaimónica y Hedonista
Los dos conceptos explicados por Kanheman, podemos también llamarlos felicidad Eudaimónica y Hedonista.
Son términos que provienen de la filosofía; por ejemplo, ya los encontramos en Aristóteles y Epicuro a la hora de explicar la felicidad.
Eudaimónica
La felicidad Eudaimónica esta ligada al sentimiento de propósito. En tu vida realizas cosas que requieren un trabajo y esfuerzo que quizás no disfrutas en el momentos pero sientes que llevan tu vida hacia una meta o propósito (la satisfacción de como va tu vida).
Sería que historia estas contando con tu vida, hacia donde vas.
Búsqueda del desarrollo personal, consecución de las metas y los propósitos, el esfuerzo y la motivación
Hedonista
La felicidad Hedonista es la que esta ligada a los placeres. Evitar la incomodidad y buscar el placer.
Es la alegría que experimentamos a la hora de realizar actividades gratificantes.

El equilibrio
Una vida demasiado volcada en el propósito es una vida en la que llegas al final y te preguntas: ¿Qué he hecho con mi vida? me he perdido muchos momentos, me he dejado cosas por disfrutar.
Una vida demasiado volcada en los placeres es una vida en la que llegas al final y te preguntas: ¿Qué he hecho con mi vida? no he realizado nada de lo que me había propuesto, no he cumplido mis metas, he fracasado.
Como equilibrar es la clave. Tener ese propósito a largo plazo que le dé sentido a tu vida pero a la vez disfrutar de esos pequeños placeres que nos regla la vida a diario.