¿Qué es el miedo?
Es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.
Es un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.
El miedo cumple una función, fundamentalmente, nos sirve para “reaccionar «y escapar de peligros.
Hace miles de años estos miedos eran mas racionales y el peligro era mucho más probable que ahora en el mundo moderno en el que vivimos.
La oscuridad y la altura representaban amenazas a la supervivencia, o el rechazo social (porque la soledad solía ser mortal).
A día de hoy nuestro cerebro sigue pensando que nos protege, pero el miedo puede ser una barrera, nos aleja de nuestros sueños, incluso nos puede bloquear y a impedir el transcurso de una vida normal. El miedo al fracaso nos impide por ejemplo dar el primer paso.
La mayoría de nuestros miedos son exagerados o infundados.
Cuando evitas hacer las cosas que temes en un corto plazo consigues aliviar la tensión, pero con el tiempo aumenta el temor y limita nuestra capacidad de actuación.
La respuesta del miedo no la activamos de forma consciente, es autónoma.

4 respuestas automáticas
Los expertos establecen cuatro respuestas automáticas: huida, defensa agresiva, inmovilidad y sumisión.
También hay una respuesta de nuestro cuerpo, aumenta la presión cardiaca y la sudoración, se dilatan las pupilas y aumenta el tono muscular llegando al agarrotamiento.
Tipos de miedo
Miedo funcional
se activa ante un peligro real y nos ayuda a sobrevivir. El miedo funcional es adaptativo porque permite adaptar nuestra conducta a las situaciones, en nuestro beneficio. Este miedo, es útil porque hace que estemos alerta ante una situación que conlleva algún riesgo y actuar en nuestro beneficio en circunstancias peligrosas. Por ejemplo, el que nos hace no caminar por en medio de la autopista o por el borde de un abismo, o nos hace huir de un animal peligroso.
Miedo disfuncional
Aquel que entorpece nuestra vida y nuestro desempeño normal. No es adaptativo ni útil para nosotros. Por ejemplo, cuando existe un fuerte miedo a los aviones y no se utiliza ese transporte, con la consecuencia de duplicar el tiempo del desplazamiento, además de disminuir la comodidad. Ese miedo no se debe únicamente a un peligro real, sino al conjunto de experiencias y creencias que forman el filtro cognitivo de una persona, a través del cual se observa y se interpreta la realidad.
El miedo es un problema cuando la situación que nos genera miedo no es un peligro real.
El cerebro

Las reacciones al miedo están grabadas en el cerebro desde el principio de los tiempos y de hecho, son muchas las partes de este órgano implicadas. El tálamo decide dónde enviar los datos sensoriales, el córtex sensorial interpreta esos datos, el hipocampo almacena y recupera los recuerdos conscientes y establece el contexto, la amígdala (donde están almacenados los recuerdos y emociones del miedo) decodifica las emociones y determina la posible amenaza y el hipotálamo activa la respuesta de lucha o de huida.
Vencer al miedo
Marcos Vazquez en su libro invicto, nos habla de prevención y de preparación, y nos propone seguir el siguiente proceso para realizar con cada uno de tus miedos:
Examina el miedo
¿Es algo que debo enfrentar?
Si es que si: (PREPARACIÓN) Prepárate para el peor escenario.
Si es que no: (PREVENCIÓN) Prevé el peor escenario
El primer paso es examinar la emoción, debes identificar su causa con precisión.
Pregúntate qué es lo que realmente temes. Muchas veces el miedo es una respuesta a lo desconocido, identifícalo.
Describe lo que te da miedo de manera objetiva y con distancia cognitiva, para convertirlos en riesgos concretos que se puedan evaluar.
Estima el riesgo real. ¿Cuál es la probabilidad de que eso ocurra? Como hemos dicho antes la mayoría de los miedos son exagerados.
Evalúa la naturaleza de su causa, clasifícalo en uno de estos dos tipos:
1-Cosas que realmente quieres evitar
Miedo a fracasar en tu nuevo negocio, miedo a que te deje tu pareja, miedo a lesionarte…
En estos casas debes aprovechar el miedo para tomar medidas preventivas.
2-Cosas que debes hacer
Miedo a hablar en publico, miedo a la incomodidad de entrenar, miedo a hablar con mi jefe, …
En estos casos la evitación no es buena opción.
Prevención
Si es un miedo que representa situaciones a evitar, deberás adoptar estrategias de prevención.
Para reducir su probabilidad: Investiga, analiza, habla con personas que han hecho lo que tú quieres hacer, …
Preparación
Si el miedo no es una amenaza real huir solo te alejara de tu objetivo. La única opción es enfrentarte a aquello que temes.
La ignorancia es muchas veces la causa, cuando aprendemos sobre algo el miedo se reduce. A veces pensamos que las cosas son mas difíciles de lo que son y huimos de ellas.
Cuando el miedo viene del desconocimiento, la experiencia lo reduce. La acción repetida es la cura.
¿Cómo se trata el miedo en terapia psicológica?
Lo psicólogos recomiendan varias herramientas para superar problemas de miedo.
1. Reestructuración cognitiva
La reestructuración cognitiva es el proceso en el que el psicólogo ayuda a su paciente a poner en duda creencias que este último ha interiorizado y que están manteniendo el miedo problemático, incluso si no se da cuenta de ello.
2. Exposición o el afrontamiento
La exposición controlada es una de las herramientas más útiles en psicoterapia, y consiste en facilitar que el paciente vaya habituándose a aquella clase de situaciones que le producen miedo o ansiedad. Es decir, es un programa de varios pasos de dificultad ascendente en el cual el psicólogo ofrece apoyo a la vez que la persona afronta situaciones que le producen ansiedad, pero no la suficiente como para no resistir esa experiencia, y permitir que pasen varios minutos así, siguiendo las instrucciones del profesional.
Los expertos recomiendan que la exposición al estímulo que activa el miedo sea de forma controlada y prolongada hasta que disminuya la activación. Esta exposición puede ser en imaginación, en vivo o con dispositivos tecnológicos (realidad virtual)
3. Ejercicios de relajación
Estos ejercicios sirven para procurar mantener bajos los niveles de ansiedad, haciendo que resulte más difícil entrar en crisis.
Puedes realizar técnicas de Mindfulness. Son técnicas de meditación que consisten en observar la realidad en el momento presente, sin intenciones de juzgar y con plena apertura y aceptación.
4. Desensibilización sistemática
La desensibilización sistemática es muy similar a la exposición controlada, pero en este caso además de dejar que el paciente pase un tiempo sin retirarse de aquello que le produce miedo, se le ayuda a llevar a cabo conductas incompatibles con el estado de ansiedad, como por ejemplo técnicas de relajación.